Estira y afloja

La felicidad en México

En su último estudio económico sobre México, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presenta un breve análisis sobre lo que hace felices a los mexicanos.

Dice que los estudios muestran que México y otros países latinoamericanos registran, en promedio, niveles de satisfacción ante la vida por encima de lo que pronosticarían las mediciones objetivas de bienestar.

Y bueno, somos más felices bajo las siguientes premisas: entre más alto sea el ingreso, los mexicanos se sentirán más satisfechos con su vida; los mexicanos con menores niveles de educación están bastante menos satisfechos con su vida que las personas con niveles educativos más altos.

Independientemente de los ingresos y de otras características demográficas, los mexicanos con empleo están bastante más satisfechos con su vida y son más felices que los desempleados. El estudio no dice si el empleo es formal o informal.

También apunta que las personas de origen indígena reportan, en promedio, menores niveles de satisfacción ante la vida y felicidad porque tienen acceso a menos oportunidades.

Destaca que el tiempo dedicado a actividades físicas o a la familia y amistades “se relaciona de manera importante y positiva con la satisfacción general ante la vida, así como con la felicidad general. Los mexicanos más satisfechos con su vida familiar y social tienen muchas más probabilidades de estar satisfechos con su vida, que los mexicanos que no tienen una buena vida familiar y social”.

Otro elemento es la movilidad intergeneracional. Al respecto, el estudio de la OCDE dice que “los resultados muestran que en México, independientemente de la situación económica objetiva, las personas que viven mejor que sus padres (por ejemplo que tuvieron mejores oportunidades educativas, empleos o ingresos) están bastante más satisfechas con su vida y son más felices que aquellas cuya situación es similar o peor que las de sus padres”.

Las conclusiones son más que evidentes: el nivel de felicidad en México se incrementará si se elevan los ingresos, si mejoran los resultados educativos y de salud, y si se reduce el estrés relacionado con el trabajo. Todo esto contribuirá, además, a un mayor crecimiento económico.

La actual realidad en México nos dice que entonces falta mucho para ser felices, aunque sí hay grupos minoritarios que cuentan con todas esas características. También hay que reconocer que muchos mexicanos son felices a pesar de su condición de pobreza. ¿Les interesará a los políticos cambiar la situación?

jesus.rangel@milenio.com