Estira y afloja

La familia Del Valle compra; la Bours vende

Desde Madrid se informa que el Banco Popular llegó a un acuerdo con la familia Del Valle, grupo de control del banco BX+, para adquirir una participación de 24.9 por ciento del capital de la agrupación por un importe de 97 millones de euros. Los inversionistas mexicanos canalizarán, a su vez, 450 millones de euros por 6 por ciento del capital del banco español.

Es una apuesta clave de don Antonio del Valle Ruiz, uno de los principales empresarios del país, para que su agrupación financiera ya no esté en el bloque de menor importancia y compita con instituciones de poder intermedio después de las siete instituciones más importantes del país. Estamos hablando de ampliar su mercado directamente contra los bancos del Bajío, Interacciones, Azteca, BanRegio y Multiva.

Su mercado será el de la pequeña y mediana empresa, aunque no se debe olvidar que la familia Del Valle maneja el Grupo Kaluz, controladora de Mexichem (líder mundial en sistemas de tubería de plástico y líder en México en la industria química y petroquímica) y Elementia, que tiene asociación con Carlos Slim en la industria cementera.

El documento oficial presentado por Ángel Ron, presidente del Banco Popular, a sus inversionistas expone un comentario de gran trascendencia, que seguramente se replicará en otros casos futuros. Dice que apuestan por México porque presenta factores sólidos, como “un régimen democrático y marco regulatorio, y una agenda reformista iniciada por el gobierno actual con el consenso de todos los partidos que mejoran perspectivas de negocio”.

Aunque muchos no quieren entenderlo así, se refiere a los acuerdos alcanzados y transformados en varias reformas de fondo dentro del Pacto por México. No hay duda: los resultados observados revaloraron ante los inversionistas extranjeros a México y al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. No es triunfalismo, es una realidad, a sabiendas de que falta mucho por avanzar.

Como anécdota, recuerdo que don Antonio se me quedó viendo cuando le pregunté hace años si él era dueño de algunos terrenos que podrían ser expropiados para ampliar el aeropuerto de la Ciudad de México, allá por donde estuvo la planta de Sosa Texcoco, y me respondió: “Mira, no tengo tierra ni en mis uñas”, y sonrió. Como banquero jugó un papel fundamental en el esquema de rescate a deudores de la banca.

Y si hablamos de familias, es un misterio saber quién de la familia Bours vendió 9.5 por ciento del capital de Bachoco, integrante del fideicomiso familiar de los fundadores.