Estira y afloja

La falta del rey Felipe VI

El presidente del Senado, Miguel Barbosa Huerta, le dijo al rey Felipe VI de Borbón y Grecia, durante la bienvenida al Congreso de la Unión, que “España es un socio fundamental para nuestro desarrollo” y que la “presencia de empresas españolas en territorio mexicano resulta fundamental para el sostenimiento de ambas economías”.

Señaló que “debemos crear las condiciones para que nuestro intercambio comercial llegue a sus verdaderas capacidades en ramos tan importantes como la generación de energía, telecomunicaciones y turismo; lo mismo ocurre en los ámbitos de la educación, cultura y artes”.

El distinguido visitante, ante empresarios y legisladores, comentó que el flujo comercial bilateral se acercó a 9 mil millones de euros en 2014 y que México es el primer destino “de nuestras exportaciones a Iberoamérica, sexto destino en el mundo después de Europa y el primer suministrador de América Latina. España es para México su primer comprador en la Unión Europea y el cuarto a escala mundial”.

España y México refrendaron ayer sus lazos de unidad. El presidente Enrique Peña Nieto insistió en la transformación de país con finanzas públicas sanas, política monetaria autónoma y un sistema bancario robusto para enfrentar la volatilidad financiera internacional.

Me llamó la atención que su majestad no hiciera comentario alguno ante la demanda mexicana por profundizar el acuerdo comercial con la Unión Europa. Se entiende que España podría convertirse en un aliado importante de México en las futuras negociaciones, pero no se dijo nada.

Y eso no es solo interés de los mexicanos, es también importante para los 130 mil españoles que residen en México, la gran mayoría con doble nacionalidad, como citó el rey Felipe VI.

Ante los legisladores expuso que “más de 5 mil 300 empresas españolas de todos los sectores están radicadas en México y contribuyen a generar empleo y a crear riqueza y bienestar. España es, asimismo, el segundo inversor mundial en México y este hecho corrobora la confianza que España, sus empresas y su gente depositan en las posibilidades presentes y futuras de un país tan dinámico y una sociedad tan vibrante como la mexicana”.

Sin duda las negociaciones que México solicitó para profundizar en el acuerdo comercial y de inversiones también interesan a las empresas españolas y de otras nacionalidades establecidas en el país. Cuando se definan temas y tiempos podremos ver la profundidad del cambio buscado, pero faltó el apoyo del reinado español.

jesus.rangel@milenio.com