Estira y afloja

Trump entierra la “buena voluntad” comercial

Hay dos datos en la historia del comercio exterior de México que cobran relevancia frente a la probable renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) y la aplicación de impuestos especiales a las exportaciones dirigidas hacia Estados Unidos.

El dos de diciembre de 1977 los presidentes José López Portillo, de México, y James Carter, de EU, firmaron el “primer acuerdo comercial” entre los dos países desde diciembre de 1942, año en el que negociaron un “tratado comercial bilateral” resultado de la publicación la Ley de Acuerdos Comerciales de 1934 que puso fin al proteccionismo estadunidense de la Ley Smoot Hawley de 1930.

López Portillo y Carter afirmaron en la “declaración conjunta” que “es con un sentimiento de orgullo y fe en los propósitos comunes de los gobiernos y ciudadanos de nuestras dos grandes naciones que
el día de hoy firmamos el primer acuerdo comercial… que representa el primer
pacto comercial concluido en la actual Ronda de Tokio de Negociaciones Comerciales Multilaterales”.

Destacaron que el comercio mundial enfrenta dificultades enormes “en el clima económico actual”, y que es “particularmente satisfactorio el poder demostrar a nuestros socios comerciales que con iniciativa, perseverancia y buena voluntad, podemos avanzar juntos hacia el logro del difícil, aunque valioso, objetivo de la Declaración de Tokio de un mejoramiento en el nivel y bienestar de los pueblos del mundo a través del comercio”.

Ese acuerdo incluía que no se “tomaría medida alguna que nulifique o menoscabe, directa o indirectamente, los beneficios que resultan” para México o EU. Se otorgaba a México el tratamiento de “nación más favorecida” y se aseguraba que habría consultas antes de tomar cualquier medida que “afecte la operación”.

Eso fue hace 40 años cuando México vivía los efectos de la primera devaluación del peso después de 1954. El acuerdo se firmó para una vigencia de tres años.

El segundo dato histórico es que el 27 de octubre de 1986 México presentó ante el GATT una comunicación oficial donde califica de “discriminatorio” el impuesto aplicado por EU a las importaciones de petróleo y derivados de 11.7 centavos de dólar por barril, 3.5 centavos de dólar más que el impuesto local.

Comentó que la legislación fiscal “aprobada viola el compromiso de otorgar trato especial y más favorable en los casos en que se afecten intereses de países que, como México, están en proceso de desarrollo”.

La buena voluntad, la fe entre los dos países la está enterrando Donald Trump.

jesus.rangel@milenio.com