Estira y afloja

Anticlimática propuesta de Coparmex

Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), propuso aumentar el salario mínimo de 73.04 a 89.35 pesos durante 2017.

Recibió el aplauso de funcionarios del gobierno capitalino y, claro, de miles de trabajadores.

El ajuste sería para cubrir el costo de una canasta básica como lo establece el Consejo Nacional de Evaluación y Política de Desarrollo Social (Coneval).

Pero miles más están molestos porque en su propuesta establece que los trabajadores sindicalizados y con contratos no recibirán ese beneficio ni tampoco los empleados de confianza. La reacción de líderes sindicales fue de preocupación.

La molestia también se dio en diversos organismos empresariales porque ya se había logrado un acuerdo: que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM), como organismo tripartido, resolviera lo complicado del tema, sobre todo legal.

De Hoyos Walther dijo también que el acuerdo para lograr este aumento era generalizado en el sector privado. Pues no es así. Los expertos de la Concamin, que encabeza Manuel Herrera, y de la Concanaco, que preside Enrique Solana, está molestos por la afirmación.

Hay elementos que parece no haber tomado en cuenta el presidente de la Coparmex, la difícil situación económica nacional por le menor crecimiento económico, la inestabilidad cambiaria, el aumento de tasas de interés, la previsible menor inversión nacional y extranjera, y el pronóstico del Banco de México de una disminución del empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social para 2017.

Por lo mismo, califican como política y oportunista su propuesta. El objetivo oculto del dirigente empresarial es coadyuvar con el gobierno federal para disminuir de un plumazo el número de mexicanos en pobreza alimentaria. Cambiarían las estadísticas del Banco Mundial, del Programa de Nacional Unidas para el Desarrollo y del propio Coneval.

Es deseable que se defina una política de salarios mínimos más realista que la existente. Creo que eso ya quedó claro en la CNSM, donde participan empresarios, gobierno federal y trabajadores.

Entendemos que los cambios legales para modificar el actual nivel del salarios mínimo aún no concluyen. Eso lo sabe el líder de la Coparmex. Por eso sorprendió a muchos lanzar su propuesta en momentos en que la coyuntura económica de México no es clara, y donde el consumo interno puede afectarse por una mayor inflación. Los riesgos a que se enfrenta la economía fueron planteados muy claramente por el Banco de México. La propuesta es anticlimática.

jesus.rangel@milenio.com