Estira y afloja

China, Taiwán y Trump

La República Popular China busca, mediante su estrategia Going Global, inyectar “nueva energía” a la economía mundial. Contempla cooperación económica, empresas orientadas hacia el mercado, inversión extranjera, facilitar la integración de los mercados regionales, ampliar el comercio internacional y la inversión transfronteriza, continuar con la apertura de su economía y la desregulación.

En especial, tiene como objetivo acelerar las negociaciones con Estados Unidos, por un lado, y con la Unión Europea, por el otro, para suscribir acuerdos de alto nivel en materia de inversiones, lo que ayudará a acelerar el establecimiento de un sistema de gestión de la “inversión extranjera conforme a prácticas internacionales”.

Esto lo informó el gobierno chino a la Organización Mundial del Comercio en octubre, donde también señaló que revisa la política de inversión extranjera que influye o puede influir en la seguridad nacional. Habrá más apertura y más oportunidades. Una iniciativa de ley sobre inversión extranjera está disponible para recibir opiniones y sujeta a votación legislativa; se incluyen las zonas de libre comercio que detonarán más crecimiento en China.

Esta política de apertura y de atracción a la inversión extranjera no le gusta, definitivamente, al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Busca que los empresarios estadunidenses dejen de invertir en China y otras naciones, como México.

Pero la política seguida hasta ahora por Trump, de acercamiento a Taiwán, de acusaciones a China por manipular su tipo de cambio y recientemente de robarse un dron cercano a las costas de Filipinas, puede frenar las negociaciones para un acuerdo de inversiones entre China y Estados Unidos y, en consecuencia, los cambios internos para abrir las inversiones a todo el mundo.

La diplomacia ha frenado una ruptura mayor, una crisis, y lo que queda claro es que China no disminuirá para nada su fuerte influencia en la economía mundial que Estados Unidos quiere frenar. Lucha de titanes que de intensificarse provocará fuertes desequilibrios comerciales, de inversión, de tasas de interés, de tipos de cambio que pueden estimular una guerra comercial y una nueva crisis económica.

En este ambiente, la presidenta Tsai Ing-wen de Taiwán anunció que profundizará las relaciones con EU, Japón y otros socios regionales para promover la cooperación en todos los ámbitos. Buscará acuerdos bilaterales de inversión y libre comercio con Trump, lo que aleja la posibilidad de ingresar al TPP, el mismo que Trump ya desechó.

jesus.rangel@milenio.com