Estira y afloja

El chantaje que afecta las reformas

El gobierno de Oaxaca, que encabeza Gabino Cué Monteagudo, se muestra feliz porque en la entidad crece el analfabetismo. Eso es lo que interpreto del siguiente párrafo publicado en el informe anual presentado a los inversionistas que adquirieron certificados bursátiles de la entidad a través de la Bolsa Mexicana de Valores.

Dice: “según el censo de 2010, 81.2 por ciento de la población de cinco y más años de edad es analfabeta, cifra que al ser comparada con la del conteo efectuado en 2005 es favorable, ya que para ese año se registraron como analfabetas 79.4 por ciento”.

Es claro que aumentó el analfabetismo entre 2005 y 2010 (no hay datos actualizados) y claramente se lee que la cifra “es favorable”. Entrecomillé la cita; no es mi observación.

Este informe anual para los inversionistas se hizo público a finales de abril. Se citan diversos factores de riesgo que deben tomarse en cuenta para decidir la compra de los certificados emitidos por el gobierno oaxaqueño, pero no hay ninguna mención al problema del magisterio o parte de él integrado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Solo se apunta que “el personal docente encargado de atender las instituciones educativas fue de un total de 67 mil 488 maestros, con una razón promedio de 18.3 alumnos por maestro, mientras que el número de escuelas fue de 13 mil 468 unidades”.

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), apunta que los maestros de la CNTE integran un grupo radical que durante 32 años actúa con una “lógica guerrillera: mientras más les dan, más se radicalizan”. La prueba está en que por un “chantaje electoral” el gobierno federal pospone la evaluación educativa y abre la puerta para poner en entredicho todas las reformas constitucionales.

“Estos grupos solo escalan en sus actuaciones y violentan el estado de derecho. Esperamos que la decisión del gobierno sea temporal, y que después de las elecciones se regrese a lo que establece la reforma más importante y de fondo que emprendió el gobierno”.

Gutiérrez Candiani dice que sí hay preocupación empresarial por el hecho de permitir este chantaje electoral. “Se puede aplicar ahora en cualquier cosa, en cualquier elemento que no guste a grupos radicales por las reformas constitucionales emprendidas”.

No sé usted, pero la situación es preocupante. El gobierno cedió y la respuesta fue tomar oficinas electorales y quemar papelería electoral y como si nada.

jesus.rangel@milenio.com