Estira y afloja

La basura electrónica y su base de datos

En México se registraron en 2013 un total de 300 mil toneladas de basura electrónica, ciento por ciento más que en 2010. Estamos hablando de computadoras, teléfonos de mesa, celulares, escáneres, impresoras, iPod, iPad, cables y mucho más.

El asunto no es menor, porque por un manejo inadecuado se pueden generar problemas al medio ambiente, a la salud y a los negocios de todo tipo. En esos aparatos hay información clasificada que se puede extraer.

“Es una situación delicada para las empresas que deben cumplir con las normas de confidencialidad. Las bases de datos que hay en esos equipos valen muchísimo dinero” porque pueden tener secretos industriales y comerciales, información de clientes, información bancaria y personal que no fue borrada adecuadamente de su memoria y puede ser extraída por especialistas para un mal uso”, afirman Roberto Facha, director general de Reviv-e, y su socio Jorge Gorráez.

Reviv-e es una empresa con 12 años de presencia en México especializada en el tratamiento de la basura electrónica para borrar por completo los discos duros en todo tipo de productos, reutilizar componentes de los aparatos y destruir, sin daños ambientales, cualquier equipo con una tecnología que permite separar la materia prima: plástico, vidrio, metales.

Es muy común que las personas tiren su celular, su computadora vieja o su impresora. Pocos saben que esos aparatos guardan la base de datos y, por ejemplo, una impresora puede reimprimir todo aquello que editó en su vida útil.

En México, me dice Facha García, estamos “un poco atrasados” en el tema de la basura electrónica que tienen residuos peligrosos. “Se les tipifica como residuos de manejo especial por ciertos componentes que integran; es el caso de las baterías, pero hay otros como los focos de los aparatos de proyección que tienen contaminantes como el mercurio”.

Estima que alrededor de 5 por ciento de las 300 mil toneladas de este tipo de basura tiene un tratamiento adecuado. El resto está en tiraderos o en bodegas de las empresas o definitivamente se exportan en el mercado negro a China o países africanos en los que se recluta a cientos de niños para abrir los equipos con fuentes de calor que expiden sustancias riesgosas.

Seguiremos abordando el tema, y expreso mi preocupación porque el robo a tiendas en Baja California Sur incluyó el de cajas registradoras, como dijo Antonio Ocaranza, director de comunicación corporativa en Walmart de México y Centroamérica, que, sin duda, tienen las bases de datos de tarjetas de crédito.

jesus.rangel@milenio.com