Estira y afloja

El impuesto a bebidas azucaradas

Ya son dos años de la implementación del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas con el propósito de disminuir los niveles de obesidad y sobrepeso en la población.

Las autoridades de salud afirman que ha sido un éxito el esquema. Me incluyo entre los que ven otro tipo de resultados positivos, sobre todo por mayor captación fiscal en épocas de caída en los ingresos petroleros; a los gorditos los sigo viendo.

Las empresas han demostrado a su vez que el consumo de ese tipo de bebidas no decreció de forma alarmante, y que el problema de la obesidad y el sobrepeso en la población obedece a múltiples razones. Quizá la principal es que nadie impulsado un programa entendible sobre la alimentación.

Por ejemplo, hay doctores que recomiendan a sus pacientes comer menos carne de pollo por la forma en que las grandes empresas engordan a las aves. A mí me recomiendan sustituirla por carne de puerco.

No hay una política pública donde se explique con claridad que a la hora de comer se deben consumir grasas, azúcares y carbohidratos, y que es mucho mejor hacerlo cinco veces al día. Si solo se consumen alimentos con grasas, azúcares o carbohidratos el estómago no funcionará igual y habrá problemas.

Si la persona tiene alguna enfermedad, y come mal, con seguridad no mejorará.

Bueno, el punto es que ahora el senador guerrerense Armando Ríos Piter propuso elevar 100 por ciento el impuesto señalado (dos pesos por litro) sin tomar en cuenta, por lo menos, que de los 2.4 millones de personas con ingresos inferiores a la línea de bienestar en Guerrero, consumen mayoritariamente galletas y refrescos.

Es obvio que elevar el impuesto provocará una escalada de precios en todo tipo de productos azucarados, que incluyen también pan, yogur y jugo. Será inflación y menos poder adquisitivo.

CUARTO DE JUNTO

La empresa Chemours Company, que preside Luis Rebollar, ex director de DuPont México, cumplió el pasado 1 de julio el primer año de operaciones como una compañía independiente, que nació de la escisión del negocio de químicos de alto desempeño de DuPont. El corporativo desarrolla productos y soluciones químicas para importantes industrias de México relacionados con la minería, automotriz, pinturas, refrigeración y telecomunicaciones. En diciembre pasado realizó una inversión de 600 millones de dólares para la expansión de la planta que produce dióxido de titanio en Altamira, Tamaulipas.

jesus.rangel@milenio.com