Estira y afloja

Tormenta petrolera perfecta contra México

La noticia del día, sin duda, es la forma en que Alemania humilló a Brasil en el Mundial de futbol, pero también son importantes los anuncios de América Móvil y de Banamex. La telefónica de Carlos Slim Helú anunció que reducirá su participación nacional por debajo de 50 por ciento en el sector de las telecomunicaciones, vía la venta de “ciertos activos”, para dejar de ser “agente económico preponderante” en los términos de la reforma constitucional y de las leyes secundarias sobre la materia.

Banamex presumió, y con razón, que Standard and Poor’s le ratificó la calificación Stand Alone Credit Profile en A-, el nivel más alto entre los principales bancos de México, lo que confirma la solidez financiera de la institución a pesar del grave problema de Oceanografía.

En ese escenario, hay otra noticia preocupante para México, y se refiere al tema de los hidrocarburos, sobre todo porque ya está en la agenda de los legisladores, donde muchos cierran los ojos.

Francisco Blanch, director global de commodities de BofA Merrill Lynch Global Research, comentó que Estados Unidos ya es líder global en la producción de gas y petróleo, por encima de Rusia y Arabia Saudita, lo que, visto de otra forma, significa que no necesita comprar en el exterior ninguno de esos productos.

Ya le he comentado de la fuerte caída en las exportaciones mexicanas de petróleo a EU, y por lo visto serán mayores. El punto es que esto significará menores ingresos para las finanzas públicas y, en consecuencia, problemas. Se puede agregar, como preocupación, la posibilidad de una baja internacional de precios del crudo, lo que también nos afectaría severamente.

Claro, respecto al gas, nos conviene como país que EU mantenga bajo el precio de este insumo del que somos importadores netos y crecientes, para no afectar, como el año pasado, al sector industrial mexicano, sobre todo en el centro-occidente de México.

La información oficial sobre la producción nacional de petróleo no es positiva, ya que a pesar de las millonarias inversiones en nuevos yacimientos por parte de Pemex, no se ha podido revertir la caída en la extracción de crudo. Se abrió una pequeña participación a empresas privadas, pero lo cierto es que el peso que tienen es mínimo.

De que se necesita un cambio, no hay duda. Los legisladores tienen la respuesta. México no puede estar jugando con los ingresos petroleros; si no los tiene, la crisis social (pobreza, educación, salud, entre otros) será más grave, y los mismos de siempre ya no podemos pagar más impuestos.

jesus.rangel@milenio.com