Estira y afloja

Salida concertada de la zona euro

El “no” a las propuestas de los acreedores de Grecia ganó el referendo entre la población con un 61.3 por ciento. Se regresó a la incertidumbre mundial y a la negociación regional. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI),Christine Lagarde, fue muy escueta en su comentario: “estamos monitoreando la situación y estamos dispuestos a ayudar a Grecia si lo solicita”.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, abrieron la puerta para continuar las negociaciones con el presidente griego, Alexis Tsipras, pero sin ayudas del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Hoy se discutirá a fondo el tema durante la cumbre europea. El punto es evitar que Grecia abandone el euro.

Sin embargo, los analistas financieros de todo el mundo afirman que la decisión del gobierno helénico orilla más al gobierno hacia una decisión de abandonar la Unión Europea. Hablan de 60 por ciento de posibilidades.

Hay un elemento adicional del que poco se habla, pero que busca institucionalmente una salida “suave” de Grecia de la zona euro.

El pasado jueves en el Parlamento Europeo, un grupo de nueve eurodiputados presentó una propuesta de resolución (B8-0670/2015) bajo el artículo 133 del reglamento parlamentario sobre un plan de disolución concertada del euro.

Los diputados son franceses integrantes del Frente Nacional encabezados por su líder, Marine Le Pen, y son Sophie Montel, Florian Philippot (vicepresidenta),Steeve Briois, Dominique Bilde, Louis Aliot (vicepresidente), Philippe Loiseau, Sylvie Goddyn y Aymeric Chauprade, jefe de la delegación de la extrema derecha francesa en Bruselas.

La propuesta es para que se elabore “un plan de disolución concertada del euro, sometido a la aprobación de los pueblos soberanos”, bajo la consideración de que “la construcción europea no se deriva de un movimiento democrático, sino del ‘despotismo ilustrado’”, y de que el “euro es una ‘reliquia bárbara’ igual que el patrón oro y que los primeros en abandonarlo en los años 30 fueron los primeros en salir de la crisis”.

También razonan su propuesta por el hecho de que la “gobernanza del euro” conlleva una “austeridad creciente y una desregulación también creciente en detrimento del bienestar de los pueblos”, y arguyen que “desde hace un siglo se han producido más de cien disoluciones o salidas de uniones monetarias sin que ello haya causado trastornos macroeconómicos de mayor importancia”.

Así las cosas, si los “pueblos soberanos” son los que votarán, pues todos aquellos con malos gobiernos dirán “sí, vámonos de la zona euro, y a ver cómo nos cobran las deudas”.

 

jesus.rangel@milenio.com