Estira y afloja

Retos y propuestas económicas del FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) describió con claridad los riesgos para el crecimiento de la economía mundial y de México, entre ellos la desaceleración generalizada de las naciones emergentes, el reequilibramiento de la economía china —con una desaceleración mayor—, la caída de los precios de las materias primas, la mayor apreciación del dólar y el alza en las tasas de interés de Estados Unidos.

Hay otros factores negativos: "un estallido de la aversión mundial y mayor volatilidad de los mercados" financieros; una "escalada de las tensiones geopolíticas" que afecten la confianza y los flujos internacionales comerciales, financieros y turísticos, y "nuevos shocks económicos o políticos en los países aquejados por dificultades económicas".

Y esos elementos no se superarán en 2016 ni en 2017. Por eso el FMI, al presentar sus nuevas proyecciones económicas globales, advierte: "Si estos retos fundamentales no se manejan adecuadamente, el crecimiento mundial podría descarrilarse".

El secretario de Hacienda y el gobernador del Banco de México, Luis Videgaray y Agustín Carstens, tienen bien claro ese negativo escenario y aplican ya lo que sugiere el FMI en su informe, "seguir adelante con las reformas estructurales para resolver las deficiencias de infraestructura, facilitar un entorno empresarial dinámico e innovador y fortalecer el capital humano mediante reformas en los ámbitos de educación, trabajo y mercados de productos".

Bajo esa perspectiva, los precios de las materias primas y del petróleo no se recuperarán en el corto plazo, la volatilidad en los mercados financieros continuará, y el precio del dólar en México vivirá entre vaivenes. Sí es probable que al cierre de año el precio promedio anual no llegue a 18 pesos y será central lo que hagan Videgaray y Carstens.

CUARTO DE JUNTO

La empresa Autotraffic, la de los radares de fotomultas, no fue contratada por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Opera en el Distrito Federal desde que Andrés Manuel López Obrador le abrió las puertas en 2005, meses antes de renunciar al puesto para buscar la Presidencia de la República. En el contrato de adjudicación directa y no por licitación SSP/A/0228/ 2005 se asienta que se pagaron 10.3 millones de pesos por 12 radares; en 2007 el GDF pagó otros ocho radares de velocidad cuya compra ya había comprometido AMLO. Se instalaron en el segundo piso del Periférico, y en 2009 la misma empresa vendió otros cuatro aparatos que están en la avenida Zaragoza.


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