Estira y afloja

OHL obtuvo concesiones con PRI, PAN y PRD

El escándalo por grabaciones ilegales de directivos de la constructora OHL México se mantiene como motivo de preocupación de los accionistas de la empresa cuya matriz está en España. Su presidente mundial, Juan Miguel Villar Mir, tuvo que dedicar ayer varios minutos a explicar el tema en la junta general de accionistas en diferentes ocasiones de su informe central.

A pesar de eso, tuvo que responder a inquietudes de varios accionistas minoritarios que expresaron su preocupación porque el precio de las acciones ya perdió 40 por ciento de su valor, y por lo que harán los directivos del corporativo con presencia en 30 países para enfrentar la crisis.

El principal dirigente de OHL insistió sobre la existencia de una campaña de difamación contra la empresa en México “basada en escuchas telefónicas ilegales y en textos manipulados y falseados”.

Un elemento que me llamó la atención de su exposición es que para justificar por qué no se han levantado juicios penales contra quien resulte responsable, el empresario explicó que “en México la calumnia, la difamación y el falseamiento no son delito… se plantearon un día en el parlamento mexicano el conflicto entre el respeto a las personas y a la verdad frente a la libertad de prensa y ganó el criterio de la libertad de prensa”.

Además de este señalamiento a los legisladores mexicanos, Villar Mir agregó que “en el Código Penal mexicano no es delito, ni grande ni pequeño, decir falsedades, difamaciones o calumnias… la empresa española publica lo que se publicó en México y aquí tampoco es delito. Entonces vemos esa campaña lamentable; nunca en mi vida me he topado con nada parecido”.

El empresario insistió en que no hay ninguna irregularidad en las operaciones con México, y para eliminar sesgos políticos en alguna de las ocho concesiones que tiene en el país, comentó que “tres fueron obtenidas con gobiernos del PRI, tres con el PAN y dos con el PRD”.

Luego diría una gran mentira, por falta de información: “El PRD es el partido de la izquierda mexicana que manda (Andrés Manuel) López Obrador”.

El dirigente también apuntó que en OHL México trabajan 3 mil 700 empleados (solo dos españoles) y que “tenemos fe en México”. Por lo mismo, están de acuerdo en que las autoridades estatales y federales revisen las operaciones de la empresa para comprobar que no hay ilegalidades.

No todos los accionistas se conformaron con las explicaciones sobre el escándalo de OHL México.

jesus.rangel@milenio.com