Estira y afloja

Medicina personalizada biotecnológica

Las leyes y reglamentos en México en materia de biotecnología son de los más avanzados del mundo, afirma Max Saráchaga, director médico de Amgen, la empresa más grande en el mundo fabricante de medicina biotecnológica que utiliza organismos vivos modificados en su ADN para convertirlos sobre todo en proteínas.

Gracias a este tipo de avances, la insulina ya no es de origen porcino; este tipo de productos ha tenido un crecimiento acelerado en los últimos 20 años. De hecho, 60 por ciento de los medicamentos en estudio son para ver si son eficaces y seguros, son biotecnológicos.

En México también crece el uso de estos fármacos y ya los hay biosimilares o biocomparables, porque sus patentes ya son del dominio público. Gracias a la acertada política de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), se podrán introducir al país este tipo de medicinas solo con demostrar que la Food and Drug Administration de Estados Unidos o la Agencia Europea de Medicamentos, por ejemplo, ya autorizaron su uso en el ser humano. “Se tarda 60 días cuando antes era de año y medio”.

Amgen ofrece en México Mimpara para atender el hiperparatiroidismo en pacientes con insuficiencia renal con diálisis; Nplate contra la púrpura trombocitopénica inmune crónica en pacientes adultos; Vectibix para pacientes con cáncer colorrectal metastásico en estado salvaje o nativo para el gen KRAS (mCRC); Prolia para mujeres con osteoporosis posmenopáusica; Aranesp contra la anemia sintomática asociada con la enfermedad renal crónica en pacientes adultos y pediátricos, así como contra la anemia sintomática en pacientes con tumores no mieloides que reciben quimioterapia, y Xgeva para la prevención en pacientes con metástasis ósea de tumores sólidos (incluidos cáncer de mama y próstata).

El doctor Saráchaga me informa que tres productos más están en desarrollo y se lanzarán en México entre 18 y 24 meses más. Uno de ellos cambiará el panorama de enfermedades crónicas en el país, porque disminuirá hasta 70 por ciento el colesterol malo (LDL), que por alguna razón genética y dietética “tenemos los mexicanos”.

Otro medicamento será para atender pacientes adultos con leucemia linfoblástica aguda, ya que solo 30 por ciento sobrevive; por último se lanzará uno más para enfrentar el cáncer de piel agresivo (paramelanoma) vía la utilización del virus de herpes simple (los fuegos que salen en la boca). “Parece ciencia ficción, pero es medicina personalizada”.

jesus.rangel@milenio.com