Estira y afloja

Grupo México: contaminación y Pemex

La mina Buenavista, de Grupo México, fue la causante del derrame tóxico que afectó el río Sonora en agosto de 2014. Un gran escándalo que la minera trató de minimizar, pero que finalmente fue clausurada.

Grupo México, que preside Germán Larrea Mota Velasco, informó que desde el año pasado a la fecha “los gastos y aportaciones para la remediación del río Sonora han sido de 97 millones de dólares”, y que en el primer trimestre del año afectó las utilidades, que ascendieron a 337 millones de dólares. “El resultado se vio impactado por 6 millones de dólares en gastos relacionados con el derrame”.

La autoridad federal ya no ha dicho mucho sobre el tema, aunque la minera considera que “el fideicomiso ha cumplido totalmente con su propósito y que ha terminado con esto la necesidad del mismo”.

Destaca que en marzo pasado “se dio el levantamiento total de clausuras, mediante la aprobación del plan de remediación presentado ante la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) por el derrame ocurrido sobre la construcción del proyecto de expansión de la mina Buenavista, en Sonora”.

Eso significa que ya pueden operar las zonas de lixiviación Tinajas 1 y 2,, y que después de concluir, en junio, todo el programa de remediación, se podrá “continuar con el proyecto de expansión de la ESDE III y la nueva concentradora”. El programa de inversión en esta mina es de 3 mil 400 millones de dólares para aumentar la capacidad de producción de cobre en aproximadamente 180 por ciento, a 505 mil toneladas por año y 100 por ciento nuestra producción de molibdeno”.

Grupo México se queja de que esa expansión no requerirá más permisos de agua, pero que tuvo “cierres ilegales de una sección de nuestros pozos por un grupo de 80 personas pertenecientes al antiguo contrato colectivo, que detentaba el sindicato de mineros, que nos obligó a utilizar otras fuentes autorizadas, causando algunas molestias menores a los pobladores”.

El corporativo tiene más problemas. Su filial Perforadora México comenzó operaciones con las plataformas Tabasco y Campeche, mientras que la plataforma modular Veracruz se trasladará a su lugar de instalación, y la Tamaulipas completó las pruebas de operación. En todos los casos presiona a Pemex para que no ajuste sus contratos, a sabiendas de la caída de los precios petroleros.

Lo que debe quedarle claro a los directivos de la minera es que Pemex no cambiará su estrategia comercial de reducir costos en los contratos, solo para aumentar las utilidades de Grupo México.

jesus.rangel@milenio.com