Estira y afloja

China y México rompen noviazgo

El gobierno chino lamentó la decisión de México de suspender el proyecto del tren de alta velocidad México-Querétaro, y mediante la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (la principal agencia de planificación de ese país), pidió que se atienda la demanda de mano de obra e inversiones que realizaron empresas chinas para la licitación.

Por su parte, Meng Fengchao, presidente del Consejo de Administración de China Railway Construction Corporation, a nombre del Consejo de Directores de la firma, aseguró que la posposición del proyecto no tiene mayor impacto en las actividades que la empresa desarrolla en el extranjero, y anunció que, junto con sus socios mexicanos, negocia las reclamaciones debidas por los costos de su participación.

Podemos decir que el corporativo desprecia la decisión mexicana y que se pidió apoyo político a su gobierno para que ahora sí se le indemnice. La razón central es que, como usted recuerda, había ganado la primera licitación del proyecto valuado en 3 mil 750 millones de dólares.

Desde la primera cancelación los chinos buscaron recobrar los costos del proyecto presentado junto con socios mexicanos, pero la intervención del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, fue determinante para evitar un conflicto. Viajó varias veces a Pekín y logró que si la empresa participaba en una nueva licitación ya no se le tuviera que pagar.

Ahora con toda seguridad el gobierno mexicano tendrá que abrir una mesa de negociación y seguramente las discusiones no serán tersas. Nunca se mencionó una cifra de indemnización, pero hay quien dice que el pago a reclamar es menor a 1 por ciento del costo del proyecto, por lo que la cifra es de alrededor de 37.5 millones de dólares, si no es que más.

Expertos consultados que han participado en las licitaciones me comentan que la decisión envió una mala señal a los mercados, aunque también prevalecía la opinión de que la segunda licitación tenía como destinatario favorecer a los chinos.

Algunas empresas que volvieron a participar manifestaban en corto que no irían hasta el final. Entre ellas están Alstom, Siemens, Grupo Carso y Bombardier.

El punto es que, si se toma en cuenta ese hecho, el de Dragon Mart en Cancún y el problema del barco chino en Manzanillo que zarpó el jueves pasado, después de 8 meses y 23 días de estar asegurado por el SAT, con 93 mil toneladas de mineral de hierro presuntamente ilegal, la relación México-China no vive un noviazgo.

jesus.rangel@milenio.com