Estira y afloja

Asur quiere más viajes del Airbus


El diferendo legal entre las autoridades del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la inmobiliaria Fumisa por el arrendamiento de locales comerciales va para largo, y espero que no sea un elemento de distracción para atender la problemática de fondo de la terminal aérea y su saturación.

Lo digo sobre todo porque el Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), que preside Fernando Chico Pardo, tiene muy claros sus objetivos: construir la terminal 4 y ampliar la 3 en Cancún, para que el turismo por avión mantenga su crecimiento. Busca que la llegada del Airbus 380 sea permanente y no solo un elemento de curiosidad, como lo fue el 27 de noviembre pasado.

Como usted sabe, estos aviones son los más grandes del mundo, con posibilidad de transportar entre 560 y más de 800 pasajeros en un solo viaje. Ahí puede usted solicitar una habitación con jacuzzi, camas matrimoniales y no sé qué más, pero el usuario quiere estar seguro de que en el aeropuerto donde llegará hay las condiciones necesarias para un feliz aterrizaje.

Eso es lo que tiene en planes Chico Pardo. Se pretende que la expansión de la terminal 3 permita que de un lado se atienda a quienes arriban en una pista y del otro a los que llegan de otra. En ambos casos se podría atender vuelos comerciales del Airbus 380; claro está, pasaría lo mismo en la terminal 4, que podría iniciar la construcción en 2016.

El asunto está tan bien meditado que en el Plan Maestro de Desarrollo de Grupo Asur, aprobado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se planean inversiones de aquí a 2028 por más de 8 mil 300 millones de pesos. La mayoría de los recursos se aplicará entre 2014 y 2018 con 5 mil 565 millones; solo en 2015 se canalizarían 2 mil 259.9 millones.

Le recuerdo también que el primer vuelo comercial, no de prueba, del Airbus 380 en América Latina fue precisamente a Cancún, no al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Por alguna razón fue así, y la más clara es la saturación del espacio aéreo.

Por eso digo que ojalá el pleito para quedarse con el negocio de arrendamiento de locales comerciales en el AICM no se convierta en un elemento que retrase la necesidad de modernizar y ampliar la terminal aérea.

Cuarto de junto

En efecto, CI Banco prestó 255 millones de pesos a un fideicomiso para que adquiriera la totalidad de las acciones representativas del capital social de la antigua Inmobiliaria Hotelera, subsidiaria del Grupo Posadas. Por eso el terreno Chemuyil, de la Riviera Maya, ya no es de la agrupación.

 jesus.rangel@milenio.com