Estira y afloja

Aspe, Nafin y Amexcap, por inventos de la UNAM

Recientemente, en una reunión en la Bolsa Mexicana de Valores, el doctor Pedro Aspe Armella me informó que en un periodo de año y medio dejó de participar como consejero y directivo de varias empresas mexicanas y extranjeras. Dos fueron las principales razones: mucho trabajo en México y la necesidad de estrechar el contacto con sus nietos.

En efecto, ya no está presente en los consejos de administración de Grupo Televisa, de The Carnegie Corporation en Nueva York, de McGraw Hill Financial, del Itaú Unibanco Holding de Brasil —cuyos activos son mayores a todos los del sistema financiero mexicano—, de Volaris y de otras (en total siete); solo se mantiene como copresidente de Evercore.

Ese alejamiento de poderosas firmas internacionales no significa menos trabajo, solo una disminución de los viajes al exterior y búsqueda de negocios en México ante el hecho de que las reformas estructurales emprendidas por el gobierno abren grandes oportunidades de inversión y desarrollo.

Con ese espíritu incansable, Aspe Armella estará esta semana en la UNAM para conocer el potencial de proyectos universitarios de innovación y tecnología que pueden recibir apoyo financiero y millones de pesos en inversiones.

Estará acompañado por el rector, José Narro Robles; el titular del Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza; el director general de Nacional Financiera, Jacques Rogozinski; de 19 directores de facultades e institutos de la UNAM y de integrantes de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), que preside Antonio Ruiz Galindo.

Será una intensa reunión de trabajo de por lo menos cinco horas, en la que se hablará sobre las líneas de investigación científica e innovación en la UNAM, las oportunidades específicas de inversión para desarrollos tecnológicos y empresas de alta tecnología, con visitas al Instituto de Investigaciones Biomédicas, a la Facultad de Medicina y al Instituto de Ingeniería, entre otros.

Me parece que es la primera vez que se realiza una reunión de ese potencial, y no dudo que Pedro Aspe, con apoyo de Nafin, el Conacyt y la Amexcap, detonará la capacidad productiva y de creatividad que existe en la UNAM. El capital privado nacional y extranjero detectará e impulsará oportunidades creadas en la UNAM para bien de México.

Santiago, el pequeño nieto de Aspe Armella que vive en Puebla, seguramente sabrá con el tiempo que su abuelo tomó una decisión radical de estar más en México porque él no festejó con abrazos y besos la visita de alguien muy cercano que no le resultó conocido.

jesus.rangel@milenio.com