Estira y afloja

Adiós al cortoplacismo

El Acuerdo para la Certidumbre en Materia Tributaria anunciado ayer por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, obliga a impulsar un cambio estructural en la economía para que la planeación de corto plazo, implementada obligatoriamente por años de crisis, visualice ahora el mediano y largo plazos. Los sectores productivos contarán con un previsible ambiente de estabilidad en las principales variables de la economía para sus proyecciones de crecimiento.

Es un gran paso de planeación que de alguna forma se delineó como obligatoriedad para el gobierno federal. Esto lo digo porque la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, publicada en el Diario Oficial el pasado 24 de enero, establece que los criterios generales de política económica que acompañan el Presupuesto de Egresos y la Miscelánea Fiscal cada año, incluirá un producto interno bruto “potencial” con “una estimación de los 10 años anteriores y proyecciones para los próximos cinco”.

El artículo 16 de esa ley señala que se deben hacer proyecciones de las finanzas públicas, incluidos los requerimientos financieros del sector público, en un periodo de cinco años en adición al ejercicio fiscal en cuestión, y que la meta anual de los requerimientos financieros estará determinada por la capacidad de financiamiento del sector público, y el límite máximo del gasto corriente estructural para el ejercicio fiscal y cinco años adicionales.

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, me comenta que, derivado del diálogo con las autoridades, se incluyeron en este acuerdo muchos temas propuestos por el sector privado y que tienen que ver con el gasto y el déficit públicos, el equilibrio en las finanzas públicas y el combate a la economía informal e ilegal. “La comunicación se mantendrá permanente”.

La certidumbre fiscal será esencial para que el gobierno deje de ser dependiente de los ingresos petroleros y para que Pemex ya no tenga pérdidas. En 2013, éstas fueron de 169 mil millones de pesos como consecuencia del pago de impuestos y derechos a la Federación por 865 mil millones, equivalente a 124 por ciento de su utilidad antes de impuestos, según explicó Mario Beauregard, director corporativo de Finanzas de Pemex. Hay que recordar que la reforma energética incluye disminuir la enorme carga fiscal a la paraestatal y liberarle recursos para la inversión.

Este gobierno, al garantizar que no aplicará el IVA a medicinas y alimentos durante su administración, coquetea con el voto electoral.

jesus.rangel@milenio.com