Un ojo al gato

“Mi primer amor”

¡Él me enseñó lo que es el amor!

En la preparatoria llegué a la conclusión de que el "amor a primera vista" no existe. Para amar es necesario sentir, experimentar; eso que pretendes y quieres conquistar debes aprender a hacerlo tuyo.

Ya varías veces lo había intentado: primero con uno y después con otro; me regañaron y me hicieron recomendaciones de acuerdo a mi forma de ser, pero no se me daba, no sabía amar, no creía poder lograrlo.

No fue hasta mi penúltimo año de preparatoria que lo entendí, gracias a la insistencia y amenazas de una maestra: ahí fue cuando conocí a Leo Tolstoy... finalmente alguien me pudo seducir y enamorar. De no haber sido por esos amenazantes comentarios de mi profesora, posiblemente no hubiera conocido el amor a la literatura.

Ana Karenina fue mi primer amor. Les he de ser franca, ya que la primera vez que leí el libro me dio flojera; sin embargo, lo tenía que leer para pasar un examen, y mi pesar aumento cuando me di cuenta de tanto detalle que había: párrafos y párrafos, hojas y hojas de pura descripción. La realidad es que nada más leía los diálogos, pero no recuerdo exactamente en que parte me encontraba cuando decidí volver a leerlo... por alguna y extraña razón deseaba estar ahí, sentir lo que la protagonista sentía, pero sobre todo, tenia ganas de hablar con ella, entenderla y aprenderle.

Después de esa experiencia inolvidable tenía la necesidad de seguir nutriendo ese amor que apenas estaba creciendo, no lo podía descuidar; lo necesitaba porque ahora podía conocer el mundo, vivir experiencias, reír, llorar, enojarme, decepcionarme y, al mismo tiempo, sentirme acompañada desde la comodidad de mi casa.

Mi amor a la literatura me ha podido mantener despierta hasta altas horas de la noche, pues siempre digo: "termino este capítulo y me duermo", seguido de un "bueno... un capítulo más y ya".

Siempre han dicho que México no lee, que no fomentamos el amor a la lectura y por eso impulsan programas para realizarlo unos cuantos minutos al día. Creo que el tiempo no fomenta ni nutre el gusto por éste, lo hace una obligación. Por esto mismo les digo que si no aman leer, no se preocupen, todavía no encuentran ese libro que los cambiará; no pierdan esperanzas, algún día al igual que yo...

¡Encontraran su primer amor!