Un ojo al gato

“El misterio de los gumma gumma”

¡Me estaba acordando!

De esa película. "Noche en el Museo" y la cabeza gigante de piedra que lo único que dice es "Gumma Gumma"....realmente se llaman Moái.

Los Moái están distribuidos por toda la Isla de Pascua, la cual se encuentra en el Océano Pacífico, han sido un misterio por muchos años, ya que su significado todavía es incierto, la hipótesis, (todavía no se comprueba, no puede ser teoría), que más se ha difundido es que estas estatuas son representaciones de antepasados difuntos, por lo que proyectan su mana, poder sobrenatural, para proteger a sus descendientes. Todos estos deberían de situarse sobre plataformas ceremoniales, con sus rostros hacia el interior de la isla y se les colocaba ojos de coral o roca volcánica roja, así se convertían en el "aringa ora"...rostro vivo.

Sin embargo, siempre ha estado el cuestionamiento de ¿cómo trasladaron las cabezas a sus diferentes puntos? ¿Cómo las colocaron?, un dilema más; posiblemente el ¿cómo? Nunca lo sepamos. La realidad es que estas cabezas siguen siendo un misterio, y ahora con nuevos descubrimientos, las dudas han aumentado, pero también han abierto nuevas posibilidades de respuestas.

Hasta hace poco empezaron a hacer excavaciones de las cabezas, para poder obtener más respuestas de su origen y sobre la población que en algún momento habitó ahí; sin embargo para sorpresa de los arqueólogos, estas esculturas, no solamente son cabezas, sino cuerpos completos que han sido cubiertos poco a poco a causa de las erosiones volcánicas durante más de 500 años, sumado a esto, en el torso de estas inmensas esculturas, se encuentran tallados signos.

Ahora se levantan nuevos cuestionamientos por los arqueólogos, ¿qué significan los grabados en los torsos de las estatuas? ¿Cómo fue capaz una sociedad tan antigua, de crear, mover y colocarlas con tanta precisión? ¿Realmente eran representaciones de los ancestros o a lo mejor una técnica de defensa contra los enemigos "La isla de los Gigantes"?

El descubrimiento de esto, sin duda es sorprendente, ahora tenemos nuevos misterios por resolver, nuevas historias que contar. Sin embargo, me es inevitable cuestionarme ¿qué les dejaremos a nuestros descendientes para descubrir y contar?