Un ojo al gato

¡A mí me enseñaron que..!

Me enseñaron que la amistad es una de las pocas cosas valiosas que tenemos en la vida.

Desde pequeña mi mamá siempre me dijo que un amig@ es un apoyo, un respaldo, una imagen de lo que yo soy y por qué no...también un escape, cuántos de nosotros no hemos escuchado la frase "Dime con quién te juntas y te diré quién eres"... para mí un amigo es aquella persona que te acepta de manera incondicional, con todos tus defectos y todas tus virtudes y al mismo tiempo, me hace ser mejor y lo hago ser mejor, por esto mismo, les quiero compartir lo que he pensado.

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de reunirme con unos amigos que hace ya bastante tiempo no veía y mientras manejaba, mi cabeza fue invadida por varias dudas.... ¿Qué va a pasar cuando los vea? ¿Cuántos chistes locales me he perdido? ¿Me verán diferente y a lo mejor ya no hacemos click? ¿Tendremos tema de conversación?... y así podría seguir mencionando todas las preguntas que pasaban por mi cabeza... grave error haber pensado tanto.

Cuando llegué al departamento, me di cuenta de que había llegado a mi departamento, me sentía en casa, parecía ser que no había pasado tanto tiempo desde la última vez que nos habíamos reunido, platicamos de cosas serias... el trabajo, las elecciones, las parejas y los padres... nos reímos y nos divertimos; creo que ahí fue cuando me di cuenta que este tipo de amistades son las que podemos considerar valiosas, las amistades para siempre, y me dí cuenta que éstas... son pocas.

En alguna ocasión, comente con una amiga que para mí "ser amiga" no implica un...estoy en tu vida todo el tiempo, a toda hora, en todo momento...en pocas palabras, "no soy una amiga 24/7"... así me considero yo y a mis amig@s... algunos nos podrían clasificar como "malas amistades". Pero para nosotros, ser amigos significa estar ahí cuando uno lo permite, es festejar los logros, las alegrías, tristezas, es estar en esos momentos en donde más nos necesitamos, incluso cuando todavía no nos hemos dado cuenta.

La lección que aprendí de ese día fue muy sencilla... "no importa el tiempo que pase sin vernos, pueden ser días, meses o años; porque para nosotros no hay reencuentros... porque esa palabra para mí implicaría cierto distanciamiento... por eso digo que con mis amistades, el único problema real que tenemos es que....

Nuestras agendas son muy complicadas.