Un ojo al gato

“Sucesos inesperados: un asalto y mucho morbo”

¡Mi establecimiento es el más seguro!

Eso decía un joven emprendedor de su negocio finalmente creía que encontrándose a unos cuantos metros del Poder Judicial, Cámara de Diputados, palacio de gobierno y ayuntamiento de Toluca nada le podría pasar ¡Que iluso!

En el centro de Toluca siempre hay policías, tenemos la municipal, estatal y en ocasiones la federal, ¿Qué podría pasar?, más seguro no podría estar ¡que joven tan iluso!

A tan solo unos cuantos meses de haber inaugurado su negocio, fue víctima de un asalto.

Todo empezó un viernes, la rutina iba bien abrir y empezar a preparar todo, ahora solamente tenía que esperar a los clientes; 8:50 am todo cambió, entraron dos hombres sacaron un arma de fuego y asaltaron el establecimiento. ¿Y las autoridades? ¿La Policía Municipal, la Estatal y la Federal? ¿Dónde estaban? 8:52 am todo terminó.

A pesar de todo, el joven decidió seguir con su negocio ¿Qué podía hacer; cerrar y buscar otra manera de tener ingresos? ¿Encontrar un trabajo godin en donde todo lo que hace es rutinario de 9:00 a 18:00 horas? Y limitarse a esperar su quincena. ¿Renunciar a su sueño? Todo se puso en duda durante unos minutos.

No, este joven definitivamente es terco decidió seguir adelante, seguir con su sueño, pero a pesar de dar la apariencia de estar bien el joven ahora vive con miedo, lo que una vez fue su templo de tranquilidad ahora es un espacio atemorizante, toda persona que entra al negocio es un posible cliente o un posible asaltante, ahora cada ruido que escucha en la entrada del negocio es escalofriante y cada vez que ve pasar a las autoridades, las ve con resentimiento y coraje porque el día que los necesitó no estaban.

Pero peor aún es la reacción social, la indiferencia de la gente ante semejante suceso. Cuando sus amigos se enteraron, el joven fue atacado por mensajes de whatsapp.

-Oye, me enteré que te asaltaron ¿cómo estuvo?

-¡Que culero!, pero ya ves que tu presidente municipal dice que no hay inseguridad

-No manches, que cabrón

-Puff, ya te inauguraron

- Malditos desgraciados.

-¿Qué se llevaron? y algunos no contestaron.

Y mientras el joven revisaba su teléfono se percató de algo, pocos fueron los mensajes preguntando por su bienestar. "¿Cómo estás? ¿Qué necesitas? ¿Dónde estás?, llego en 20 minutos a verte".

Ese día el joven llegó a la conclusión de que ante sus miedos siempre podrá hacer algo, instalar cámaras de seguridad, botones de pánico, entre otras cosas porque entendió que los policías portan el uniforme pero realmente ninguno lo lleva puesto, sin embargo, para su tristeza se percató de que ante la indiferencia y el morbo social no podría hacer nada, no hay un sistema de seguridad para la falta de compañerismo.

Ese día el joven en definitiva fue víctima de dos sucesos inesperados, pero claro está que uno de esos eventos, fue más traumático. Y definir cuál es, se los dejo a ustedes.