Un ojo al gato

“Pros del Hoy No Circula”

Quiero ser objetiva.

Cuando se dio a conocer el nuevo programa "Hoy no circula", evidentemente me molesté como muchos otros ciudadanos. Realizando comentarios de "esto es una injusticia", "que suspendan el transporte público que contamina más", "me voy a comprar uno de esos camiones que se están cayendo en pedazos y así podre circular todos los días"

Es una realidad que los índices de contaminación son altos y que es parte del gobierno tomar medidas preventivas en relación a esto. Parece ilógico que limiten la circulación de tantos particulares y el transporte público siga con libertad, cuando todos hemos sido testigos de cómo contaminan.

Sin embargo, me quedé pensando estos días, y quiero hacer la aclaración de que si estos comentarios no son razonables, culpo al 100% a mi estado de salud, entre tanto medicamento a lo mejor ya alucino.

Les comparto mis reflexiones, no todo es tan malo:

1. Nos quejamos de la mala calidad del transporte, sin embargo es una realidad que aunque esté mal, es eficiente, ahorramos tiempo y es económico a comparación del coche (en cuestión de gasolina) o un taxi (es cuestión de dinero).

2. Si usamos el transporte público en las horas "no pico" es tranquilo y tienes tiempo para pensar, reflexionar, leer e incluso nada más contemplar la ciudad.

3. De cierta manera tu nivel de estrés disminuye, tienes que caminar un poco más, por lo menos a la parada correspondiente, y ya no estás preocupado de que en el coche te salga algún "pendejo" y se te cierre.

4. Obviamente nos olvidamos del nuevo reglamento vial.

5. Nosotros utilizamos el coche para llegar al trabajo, el señor del camión, el del metrobús, trabajan ahí. A lo mejor suspender el transporte público es dejarlos a ellos y a su familia sin ingresos; recordemos que a muchos se les paga por día.

Así que después de esto, ya no lo veo tan malo, dejar de circular un día, o dos. Pero si creo firmemente que el gobierno deberá y tiene la obligación de ofrecer un verdadero servicio de transporte público de calidad, uno que no contamine, que sea accesible en todos los aspectos, que garantice la seguridad. O incluso aplicar la nueva regla de Rumania

¡No pagas, si lees un libro mientras te desplazas!