Un ojo al gato

“#NoSoyA4”

¡El nuevo reto!

Primero fue el "Thigh Gap Challenge", después el "Bikini Bridge Challenge" el reto es enseñar el cuerpo delgado, extremadamente delgado. Y según yo tenía la ilusión de que la época de las mujeres delgadas ya estaba terminando y empezaba nuevamente la moda de la mujer "llenita". ¡Qué desilusión me estoy llevando!

Sin embargo hay un nuevo reto "A4 Waist Challenge" este, pretende retar a las mujeres del mundo a ser más delgadas que una hoja de papel. Este se origino en Asia y recordemos que el año pasado China presentó el reto del "Belly Button Challenge", demostrar su delgadez pasándose el brazo por detrás de su espalda hasta tocar su ombligo.

Tendré que serles franca, considero que este nuevo reto está muy adecuado a todas las asiáticas porque las mujeres ahí son chiquitas, flaquitas, planitas, no me dejarán mentir ¿cuándo han visto a una asiática "llenita o gordita"?, de seguro en ocasiones muy raras. El problema proviene que en otras partes del mundo, las mujeres no tienen esas características físicas; a comparación de las chinas, coreanas, japonesas, el resto de la humanidad femenina sufre de obesidad.

Así que este nuevo reto, lo único que está ocasionando es preocupación ya que es evidente que las mujeres que cumplen con esto y no son asiáticas, son extremadamente delgadas, y lo único que refleja es un problema alimenticio severo.

Durante años las mujeres han estado luchando por la equidad de género, queremos que los hombres nos dejen de ver como objetos, sin embargo nuestras acciones dicen otra cosa, pareciera ser que entre más retos podamos inventar y cumplir, en relación a nuestro cuerpo, somos estéticamente más atractivas siento que somos nosotras las culpables de que el hombre solamente nos vea como un instrumento.

Es una realidad que la mujer siempre ha ido ligada a la definición de belleza, finalmente si esto no fuera así, si la mujer no fuera bella por sí misma, segura estoy de que Toulouse Lautrec no hubiera pintado a tantas cabareteras, Jaime Sabines no hubiera escrito tantos poemas o Joaquín Sabina no hubiera cantado esas canciones.

Si esto no fuera así, posiblemente el término musa ¡Significaría otra cosa!