Un ojo al gato

“Leyendo el prólogo”

¿Leíste el prólogo?

¿Había?, yo nunca leo el prólogo.

Cuando decido si comprar o no un libro, abro el libro en la hoja que sea y empiezo a leer, si me gusta, busco otra frase en otra hoja y así sucesivamente hasta que me convence el libro. Sin embargo me he dado cuenta que muchos abren el libro en sus primeras hojas y empiezan a leer el prólogo.

¿Qué es el prólogo? Pues es la primera parte de una obra, la cual sirve de introducción a la lectura, personalmente, no me gusta leer el prólogo, muchos a lo mejor criticarán eso de mí, sin embargo, siempre he tenido miedo a que una frase, una palabra, me arruine la aventura que voy a empezar a vivir.

Este 2016, debería de ser el año Internacional del prólogo, si no me falla la memoria, días antes de morir Cervantes puso delante del Persiles el primer prólogo; esto fue hace ya cuatro siglos.

Sin embargo me pongo a pensar, ¿cuáles son las primeras palabras del libro de Don Quijote? Muchos posiblemente contestarán “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no logro acordarme”, sin embargo al retroceder unas cuantas hojas nos podemos dar cuenta que las primeras palabras de esa obra de arte son en realidad “Desocupado Lector”, las cueles vienen en el prólogo, pero me vuelvo a cuestionar… ¿Por qué leer el prólogo?

Borges, en algún momento afirmó que el prólogo es esa parte del libro en donde el escritor se convierte más en un lector que el autor, y por eso mismo puede leer su novela, reírse y llorar de lo que ha escrito.

Con este comentario, me he quedado intrigada, conocer lo que el novelista opina de su propia obra.

Creo que ahora Borges ha cambiado mi opinión en relación a los prólogos,  ahora posiblemente tenga la oportunidad de sentirme más cercana a los escritores de tan bellas historias que me han hecho reír, llorar, enojarme entre otras cosas, y mientras reflexiono sobre esto, a lo mejor ahora empezaré a leer los prólogos, pero los dejaré para el final, para criticar con el autor y así poder conocer su opinión.

Como bien dijo Jorge Wagensberg, “Casi todos los prólogos, son epílogos que han emigrado desde la última página hasta colarse en la primera” así que yo puedo concluir que:

“El orden de los productos no altera el resultado”