Un ojo al gato

“Compositora silenciosa”

Leopold Mozart escribió en una carta.

"Mi niña toca las partituras más difíciles que tenemos con increíble precisión y de manera excelente... Mi pequeña, con tan solo 12 años de edad, es uno de los músicos más hábiles de Europa"

Su hermano Wolfgang Amadeus Mozart, en diversas cartas revela la admiración que sentía hacia su hermana mayor. "Tengo temor de no componer tan bien como tú, la última canción que escribiste es hermosa"
Pero entonces... ¿Qué paso con esa gran música y compositora? Para su desgracia le tocó vivir en una época complicada para la mujer, en donde ella se vio obligada a anteponer su pasión, por hacer frente a la crisis económica que atravesaba su familia, y a diferencia de su hermano, ella fue forzada por su padre a terminar su gira musical cuando cumplió los 18 años, ya que en ese momento era una señorita elegible para casarse.

Muchos hombres se vieron beneficiados por el arte de componer música, ya que solamente ellos estaban autorizados a mostrar su trabajo ante la nobleza, sin embargo se consideraba que una mujer era prostituta si era capaz de ganar dinero con su música; me es inevitable pensar en la mitología, recordemos lo que se decía de las sirenas, en donde ellas por medio de su canto seducían al hombre (o lo hipnotizaban) y sumergían sus barcos, finalmente se creía que eran criaturas seductoras fuera de este mundo. Y pareciera ser que María Anna de cierta manera se enfrento a lo mismo, ella era una sirena en su época, ella era una seductora y devoradora de hombres por su talento musical. Y por esto mismo ella renunció a la música, no podía exponer el apellido de la familia.

Sin embargo a pesar de vivir en una época tan restringida para las mujeres, es una realidad que la hermana del gran músico y compositor, Mozart, se dedicó a compartir y enseñar su pasión por la música, ya que se convirtió en una gran profesora de piano.

Y me es inevitable cuestionarme si en algún momento Amadeus interpretó alguna de las composiciones de su hermana con la finalidad de mostrar el talento que ella tenía y por las circunstancias de la época, pasaron a su nombre. Pero la realidad es que esa información nunca la sabremos

¡María Anna se llevó ese secreto al fondo del mar!