Un ojo al gato

“Cervantes y su prólogo”

¡Mis papás tenían una ilusión!

Que a uno de sus hijos se le secara el cerebro de tanto leer y de poco dormir, es la única explicación lógica que encuentro para tener más de 2 ediciones de "Don Quijote de la Mancha" y aunado a eso nos obligarán a leer el libro....aunque creo que ninguno de nosotros realmente lo ha terminado.

Y así empezó mi lectura:

Desocupado Lector:
La razón de leer, fue mi artículo anterior en donde logro entender la finalidad del prólogo, así que me propuse empezar.
Estoy por comenzar, me voy preparando para conocer la opinión de Cervantes, he de confesar que estoy un poco tranquila porque aunque no he leído la obra completa, la conozco; se de las aventuras de Don Quijote con Sancho Panza y Rocinante y de su amor a Dulcinea.

Cervantes empieza planteando la preocupación que siente hacia el lector, finalmente es como un padre el cual nunca reconocerá la fealdad del hijo (el autor siempre creerá que su obra es la mejor); y conforme sigo leyendo, me voy dando cuenta de que Cervantes nunca plantea un antecedente o su opinión en relación al libro, sino que manifiesta su inquietud por no saber que poner en el prólogo; y mientras piensa, se dedica a cuestionar a otros autores los cuales citan a famosos desde la A a la Z.
Y mientras yo me encuentro igual que el autor, reflexionando en qué debería de poner, sigo leyendo, Cervantes narra la llegada de uno de sus amigos el cual tratando de tranquilizar la preocupación del autor, le comenta que en este libro no se puede citar a ningún pensador por una simple y sencilla razón.
Aristóteles, San Basilio, Cicerón, Xenofonte (historiador), Zeuxis (pintor) o Zoílo (filósofo) o incluso la Divina Escritura nunca hablaron de caballerías, y por esto mismo no tiene sentido preocuparse por buscar frases celebres que pueden estar relacionadas con su obra, porque definitivamente no las encontrará.
Por esto mismo Cervantes se decidió a citar a famosos imaginarios que le han dedicado sonetos hermosos a su libro y a sus personajes.

Creo que después de tantos años, logro entender esa pasión que mis papás comparten en relación a esta obra, en donde definitivamente el ingenio, la imaginación y la locura...
¡Son causa de un cerebro seco!