Golpe bajo

Los rudos y cursis del PRI y PAN

Cualquiera puede sacar sus conclusiones sobre la elección federal de este año. Lo cierto es que en Puebla las campañas no prendieron, al grado que se pronostica una abstención de 70 a 75 por ciento del padrón nominal del estado, como resultado del hartazgo y desagrado de los electores hacia los candidatos.

PAN y PRI, en ese orden, encabezan las encuestas para repartirse las 16 diputaciones en juego.

Los rudos del PRI contra los cursis del PAN hicieron campañas de flojera. Ni los candidatos tricolores, afines a viejos políticos poblanos; ni los güeritos de ojos claros y candidatos ‘guapos’ del jerarca poblano, convencieron a los votantes con sus propuestas.

La diferencia en los resultados de la elección la harán las sombrillas del PAN que cubrieron la calzada Zaragoza el 5 de mayo, los tinacos que repartieron los distintos niveles de gobierno, el pago económico a la gente que asistió a los mítines de los candidatos, las pantallas distribuidas por la Sedesol y el dinero que repartirán los partidos el 7 de junio.

Las megas obras hechas en Puebla en los últimos años no ayudaron de manera abrumadora a los candidatos panistas, que a pesar de derrochar recursos en las campañas, se vieron alcanzados por los priistas en las encuestas.

Los candidatos priistas tampoco hicieron mucho para emparejar los sondeos. La realidad es que son los programas federales y los padrinos políticos que tienen, como Marín, Zavala, Alcalá y Doger los que ayudaron a levantar.

Nada está definido. Al inicio de la elección el PAN encabezaba las preferencias en 15 de 16 distritos, hoy el PRI ha alcanzado en al menos siete.

Una coincidencia entre rudos y cursis es que los dirigentes estatales del PRI y PAN, Isabel Allende y Rafael Micalco, no se vieron entregados a la contienda.

Los líderes partidistas podrán decir lo contrario, pero hubo momentos importantes, donde se observó todo, menos unidad. Como sucedió el pasado sábado en Tepeaca, en la visita de Ricardo Anaya para apoyar al candidato Mario Rincón, donde el gran ausente fue Rafael Micalco.

Qué decir de Isabel Allende a quien los priistas reprocharon que ocupara los espacios pautados en televisión para hacerse promoción personal y que estuvo alejada de las campañas.

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