Golpe bajo

El robo de 500 departamentos de Antorcha Campesina

No fueron uno, ni dos, sino 500 los departamentos que robó en unos minutos la organización Antorcha Campesina en el municipio de Cuautlancingo.

Con palos, piedras, tubos, machetes y escopetas, sus agremiados se adueñaron de algo que no les pertenece y ahora presionan a las autoridades municipales y estatales, para que facilite el servicio de agua potable y drenaje.

La agrupación –que dirige en el estado el diputado federal Juan Manuel Celis Aguirre- amenazó con bloquear varias carreteras de gran afluencia vehicular, como el Periférico Ecológico y la autopista México-Puebla, aunque esto afecte a miles de usuarios del transporte público y privado.

No es la primera vez que utiliza esta estrategia la agrupación que lucra con los pobres.

Hay una averiguación previa por ese hecho en contra de esta organización, a la que algunos llaman el cartel de Antorcha, y es la número 3265/2015/SACHO, por el delito de despojo.

El documento ministerial revela que la madrugada del 4 de octubre de 2015 la cerca del nuevo conjunto habitacional "Villa Fresnos" fue derribada.

En el mega robo del año en Cuautlancingo, los agremiados se apoderaron de los departamentos que estaban en obra negra y que ya eran comercializados por los propietarios.

El fraccionamiento está ubicado en privada del Fresno número 14, en La Trinidad Sanctorum.

En el expediente son señalados de encabezar el robo dos alfiles de Juan Celis, Nallely Piña y Mariano Saavedra.

Abraham Perdomo, uno de los copropietarios del conjunto habitacional, enfrenta todo tipo de amenazas de los líderes de la agrupación.

La persona no se ha intimidado y continúa con el litigio, con la esperanza de en algún momento recuperar su conjunto habitacional.

La invasión del fraccionamiento para repartir los departamentos a las familias de bajos recursos pudiera interpretarse, por algunos, como un acto bondadoso, o como una acción de "Robin Hood", de robar a los ricos para dar a los pobres.

Pero los dirigentes nacionales y locales están muy lejos de ser eso.

Los agremiados que se quedaron con cada uno de los departamentos están pagando mensualidades a la agrupación, para ser propietarios de estos espacios, en un futuro.

Si se atrasan en sus pagos, son desalojados. Pero además tienen que participar en marchas a las que les ordena Antorcha Campesina.

Nada es gratis para la gente de bajos recursos.

 ivan.tirzo@milenio.com