Golpe bajo

Ocho años de buenos propósitos con el río Atoyac

No es nada nuevo que la alta contaminación del río Atoyac esté provocando enfermedades crónicas, cancerígenas y malformaciones entre sus habitantes.

Tampoco es nuevo que los tres órdenes de gobierno han mostrado solo buenos propósitos para rescatar el río Atoyac y la Laguna de Valsequillo.

El 2 de octubre de 2015, en una reunión entre directivos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Consejo Coordinador Empresarial, celebrada en el Centro Expositor de la ciudad de Puebla, se dio a conocer que se encendieron los focos rojos por el asunto de la contaminación.

En el encuentro se informó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) hizo investigaciones que detectaron enfermedades graves en los 38 municipios de Puebla y Tlaxcala que se encuentran cerca del río Atoyac y alertaron que se volvió un tema de seguridad nacional.

Tanto se ha hablado del Atoyac y de las millonarias inversiones de las autoridades y de los convenios firmados entre gobiernos, y todo ha parado en los escritorios de las dependencias.

Quienes tienen memoria recordarán que el ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, fue el primer interesado en rescatar el afluente y sería uno de los mega proyectos de su sexenio.

El 27 de marzo de 2008 en representación de Calderón, José Luis Luege Tamargo, quien era director general de la Conagua, anunció una inversión de la federación y los gobiernos de Puebla y Tlaxcala por 2 mil 700 millones de pesos para sanear el Atoyac y la presa de Valsequillo. Uno de los firmantes de este convenio fue el ex gobernador Mario Marín.

El 25 de abril de 2011, otra vez José Luis Luege Tamargo encabezó un nuevo convenio, ahora con los nuevos gobernadores de Puebla y Tlaxcala, Rafael Moreno Valle y Mariano González.

En un acto celebrado en Barranca Honda, en los límites entre Puebla y Tlaxcala, el funcionario federal ofreció todo el respaldo económico del gobierno de Felipe Calderón para consolidar los proyectos que emprendan Tlaxcala y Puebla en pro del saneamiento de la cuenca.

Esa vez planteó que la inversión fuera dirigida a la adquisición de los mejores sistemas de tratamiento de aguas, para que su operación estuviera garantizada por lo menos 30 años.

Después de varios convenios el río Atoyac está peor que antes. Autoridades reconocen que 3 mil 500 industrias están matando el afluente, pero también lo son los ayuntamientos de Puebla y Tlaxcala porque no funcionan sus plantas de tratamiento.

ivan.tirzo@milenio.com