Golpe bajo

Pozo de agua que abastece la ciudad, amenazado por laguna negra

A la vista de quien pasa cerca del entronque de Periférico Ecológico y la autopista México-Puebla, está una enorme laguna negra.

Son miles de litros de petróleo derramados en terrenos que están a un costado del fraccionamiento Misiones de San Francisco.

Este miércoles se cumplirán 100 días del daño ambiental y no hay una autoridad, una sola, que haga su trabajo, para que sea resarcido el daño.

La laguna negra está relativamente cerca del pozo de Los Ángeles, ubicado en la junta auxiliar de San Francisco Ocotlán, en el municipio de Coronango.

Este pozo es una de las principales fuentes de agua de millones de personas de la zona metropolitana de Puebla, sobre todo, de quienes viven en colonias del norte de la capital del estado, porque parte del agua que llega a sus tinacos y cisternas, que se paga a la empresa Agua de Puebla, proviene de este cenagal.

El 18 de julio pasado fueron evacuadas más de 250 familias de Misiones, por la mega fuga de combustóleo, causada por una toma clandestina.

La laguna es hoy una amenaza para miles de residentes de Misiones, porque a diario respiran el olor a combustible.

También es una amenaza para el subsuelo, donde está el agua cristalina que es extraída para abastecer a habitantes de la capital poblana.

La laguna negra no está acordonada, cualquiera puede acercarse.

Petróleos Mexicanos no ha limpiado la zona, ni tampoco ha emprendido acciones de remediación del suelo.

Ante la omisión de la paraestatal, hay otras autoridades que debieran intervenir. Por ejemplo, la presidenta de Coronango, Hermelinda Macoto Chapuli.

Ella gobierna este municipio y debe tomar la iniciativa de exigir a Pemex resolver este daño que es un riesgo para sus habitantes. Eso es lo que debe hacer y no presumir sus autos nuevos o ropa de moda en sus actos públicos.

Tampoco se ha visto la "capacidad" y "experiencia" en materia de prevención de Jesús Morales, director estatal de Protección Civil, quien cada que hay una contingencia en la entidad, llega para tomarse la foto y compartirla en sus cuentas de redes sociales, para que todos vean que trabaja.

Ni qué decir de la delegada de Profepa, Laura Zapata Martínez, que ni ve, ni escucha lo que pasa en Puebla, para qué, si está a gusto cobrando su quincena.

Ni hablar del "exigente" Germán Sierra, delegado de Conagua, de quien no se ha confirmado si fue removido o no del cargo, pues solo se muestra conocedor de la contaminación en el río Atoyac.

 ivan.tirzo@milenio.com