Golpe bajo

Las ‘chelas’ en las aulas

En una reunión de firma de boletas, padres de familia alzaron la voz para exhibir lo que sus hijos están haciendo dentro y fuera del salón de clases.

Sus hijos llegan alcoholizados o drogados al hogar, hacen fiestas privadas en casas donde los adultos no están porque trabajan.

Sus hijos tienen entre 15 y 16 años de edad, son estudiantes de preparatoria, y tienen una vida activa en sus relaciones sexuales.

Tal vez esto no sea novedoso para algunos, que a esa edad haya menores que solo quieren probar y disfrutar; sí, para estos papás.

Fue el día 5 de este mes cuando en una reunión en la prepa "2 de Octubre", en una de tantas aulas, cuando un padre se levantó del pupitre y reclamó al asesor de los alumnos.

A él se sumó una madre de familia y otros papás alarmados con la situación.

Un tutor más coherente dijo que gran parte de la responsabilidad sobre la actitud de los hijos, es de los padres de familia, por los valores y la comunicación que se enseñan en casa, en familia.

Uno más dijo que es la etapa de la adolescencia lo que hace que muchos menores de edad prefieran gozar de una 'vida loca'.

La discusión subió de tono. Los que manifestaron su preocupación reconocieron sus errores. Lo que no les pareció aceptable, es que los profesores se hagan los ciegos, para no ver lo que pasa en las aulas.

Hay estudiantes que han confesado a sus papás que en los recesos o cuando no llega un profesor, hay consumo de cervezas y otras bebidas alcohólicas en los salones.

También han confesado que hay compañeros que se dan sus mañas para tener relaciones sexuales en los pasillos o en los salones.

Aquellas personas que mostraron su preocupación aseguraron que hay estudiantes que se esconden debajo de un puente de la inspectoría Concepción Guadalupe, de San Andrés Cholula, que limita con la ciudad de Puebla, a unos metros de la 11 Sur.

Estos papás manifestaron que es inaceptable que si los profesores de esta escuela de la UAP saben lo que está pasando, no tomen medidas pertinentes.

El asesor que escuchaba atento a los reclamos tomó en ese momento una decisión inteligente, sugirió atender personalmente a cada uno de los padres y así detuvo el alboroto de unos.

 ivan.tirzo@milenio.com