Golpe bajo

No hay autoridad que pare ecocidio en La Calera

Sellos de clausura colocó en diciembre de 2015 la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en el área natural protegida de La Calera, al oriente de la ciudad de Puebla. Antes y después de los sellos, empresas inmobiliarias continúan talando árboles con retroexcavadoras.

Vecinos de los fraccionamientos alertaron del riesgo de seguir derribando especies endémicas para la construcción de un bulevar que permita el acceso a más de 20 mil viviendas de Jardines de La Montaña, Galaxia La Calera y Bosques de Chapultepec.

De acuerdo a estudios contratados por vecinos, las obras se hacen para la avenida 'Prolongación Hispano Suiza', que tendrá al menos dos carriles por sentido. Solo que ese tramo del área natural es radioactiva, electromagnética y sísmica, pasa sobre la falla sísmica del "Tepozuchitl".

En esa zona hay radiaciones electromagnéticas de antenas industriales, que han sido ampliadas sin permisos con plantas de luz, además de que fueron instalados generadores de luz.

Los habitantes responsabilizan a Federico Bautista, empresario inmobiliario que ha desarrollado varios fraccionamientos en La Calera y que actualmente es asesor en el ayuntamiento de Puebla.

En una manta colocada en ese lugar, los vecinos dicen: "Él investiga su ecocidio, asimismo en sus Jardines de Piedra (Jardines del Pedregal, antes Jardines de la Montaña) es juez y parte, tráfico de influencias, abuso de autoridad".

Al no lograr que la Secretaría de Desarrollo Urbano del municipio de Puebla detuviera el ecocidio, los vecinos recurrieron a la Profepa, alertándola también del cambio de uso de suelo a lo largo de la barda del Mirador Pedregal. La dependencia clausuró las obras con el número de expediente PFPA/27.2/2C.27.5/0030/15-114, pero las constructoras se pasan a la autoridad federal por el arco del triunfo.

La delegación de la Semarnat emitió un oficio en octubre de 2015, número DFP/0128/2015, en el cual señala que no existen permisos para la construcción de un bulevar.

Los preocupados vecinos ya no saben a quién recurrir, están por tirar la toalla, porque han recibido amenazas para no hacer público el daño ambiental en esa zona de la ciudad.

El ecocidio no es de hace un año, esto tiene más de 15 años. A través de argucias legales e incendios forestales, constructoras han logrado que los alcaldes en turno autoricen permisos para edificaciones de nuevos desarrollos habitacionales.

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