Golpe bajo

Ni aliándose tribus lograrán dirigencia PRD

La pugna por el Comité Estatal del PRD es histórica. Las diferencias entre las corrientes pequeñas han hecho que Nueva Izquierda tenga el control del partido desde hace mucho.

El próximo 21 de marzo vence oficialmente el cargo de Eric Cotoñeto Carmona como presidente estatal en Puebla del Partido de la Revolución Democrática.

La renovación está en puerta, pero no se llevará a cabo el proceso el próximo mes porque el Instituto Federal Electoral (IFE) no ha definido los plazos para que eso suceda.

Y no puede realizarse ese proceso ni en Puebla, ni en otros estados, ni a nivel nacional porque el IFE no ha validado las reformas estatutarias del instituto político en el país.

En el caso de Puebla aplicarán criterios jurisprudenciales que permitan a Eric Cotoñeto seguir como dirigente estatal por tiempo indefinido.

Un primer pronóstico es que el IFE legitimará las reformas estatutarias en el segundo semestre de 2014 y que será hasta entonces cuando puedan renovarse las dirigencias del PRD.

Cual sea el plazo para el proceso, las condiciones están dadas para que Eric Cotoñeto logre la reelección en el Comité Estatal.

Un factor a su favor es el apoyo del senador Luis Miguel Barbosa, quien tiene el control del partido en Puebla.

No es un secreto que fue Barbosa quien movió sus piezas en el 2012 para que Cotoñeto esté hoy en ese cargo partidista.

También es sabido que Cotoñeto es uno de los operadores de Barbosa en Puebla.

Las tribus han mostrado interés en aliarse para quitarle la dirigencia a Nueva Izquierda. Pero ni con la suma de los grupos no alcanzarán esa meta.

Las corrientes Foro Nuevo Sol, Izquierda Democrática Nacional, Alternativa Democrática Nacional y Unidad Nacional de las Izquierdas, son las más grandes después de Nueva Izquierda, pero juntas no alcanzarán más que algunas posiciones menores en el nuevo Comité Estatal.

Así que se espera una elección ríspida como sucedió el 6 de octubre de 2012 cuando Cotoñeto fue electo como presidente del partido, en medio de un conato de bronca entre las corrientes.

A Barbosa le conviene quedarse otra vez con el control del PRD en Puebla, para sus intereses personales puestos en los procesos electorales de 2015 y 2016 en la entidad.