Golpe bajo

¿Sabes en qué taxi te subes?

El taxista se orilla, simula que la caja de velocidades comienza a fallar y que no puede hacer los cambios para que la unidad siga en marcha. No pasan 60 segundos cuando el pasajero pregunta qué sucede. El conductor responde con un silencio.

El pasajero respira profundo, sólo piensa en llegar a casa con su familia. La mirada la dirige a la palanca de velocidades, pero en eso tres sujetos abren las puertas del vehículo pintado de negro y amarillo.

Los desconocidos le apuntan con armas de fuego y piden que agache la mirada. Dos de ellos se pasan al asiento trasero con el pasajero, el otro toma el lugar de copiloto y pide al taxista ponga en marcha la unidad.

El taxi de forma sorpresiva ya no falla, el chofer hace los cambios con facilidad.

El pasajero no sabe a dónde lo llevan porque lleva una bolsa negra en la cabeza que le pusieron los desconocidos.

En algún punto de la ciudad el taxi se detiene. Dos sujetos comienzan a pegarle en las costillas y en las piernas.

“¿A qué número hablamos para avisar que estás secuestrado? ¿Cómo ves si te secuestramos? ¿Cuánto nos pueden dar por ti?”.

El pasajero pide clemencia. “Bueno. ¿Cómo ves si te matamos? Mejor danos las claves de tus tarjetas, tu lap, tu dinero y las cosas de valor que llevas”.

El pasajero clama para que no le quiten sus documentos.

“Eso no te los vamos a quitar, pero vamos a tomarle unas fotografías a tus papeles y a tu credencial de elector para saber dónde vives y si nos denuncias ya sabemos dónde te encontramos”.

Después de unos instantes vuelven a subirlo al taxi. Una hora después, el vehículo vuelve a detenerse.

Uno de los sujetos lo golpea, mientras otro le amarra las manos, le quita los zapatos y los calcetines.

“Cuando te quite la bolsa de la cabeza, comienza a caminar y sin voltear, porque donde lo hagas te mueres”, es la voz de uno de los desconocidos.

El pasajero cumple con las indicaciones. Cuando escucha que el taxi ya se fue, comienza a correr y pide ayuda.

El pasajero tiene miedo de denunciar, cree que los sujetos lo van a encontrar porque tienen la dirección de su domicilio y de sus familiares.

El pasajero –un empleado de Milenio Puebla- quisiera regresar el tiempo y no haber tomado un taxi afuera de la central camionera Capu.

Historias como la de él en un taxi se han repetido en distintos puntos de la ciudad. Casos similares han vivido personas que trabajan en la zona de Huexotitla.