Golpe bajo

Rebasadas las autoridades en el robo de combustible

Unos seis mil barriles de gasolina son robados todos los días del ducto Minatitlán a Puebla.

La información la dio a conocer ayer el director de Pemex Refinación, Miguel Tame Domínguez, a un medio nacional.

La cifra es alarmante y preocupante porque eso pone a la vista la inmovilidad de las autoridades para detener el problema o que aplican estrategias de seguridad pero que no son suficientes para acabar con las bandas delictivas.

El robo de gasolina es como un cáncer que crece y todos son responsables, desde la autoridad de menor hasta el más alto nivel.

En Palmarito Tochapan los pobladores ven salir todos los días tráileres cargados de combustible que delincuentes ordeñan en ductos de Petróleos Mexicanos.

En la comunidad no observan una respuesta sólida de la Policía Municipal de Quecholac.

Los vecinos consideran que el robo de gasolina aumentó en los últimos dos años en el lugar. Los traficantes venden el carburante a automovilistas, empresarios, transportistas y concesionarios.

Palmarito es una localidad conocida por sus asesinatos y añejas rivalidades entre familias. Los pobladores no denuncian a las autoridades ministeriales, porque saben de las represalias de las que pueden ser objeto.

El presidente de Acatzingo, Alejandro Valdez, acusó ayer que no solo son los delincuentes, sino los mismos pobladores, quienes ordeñan ductos.

En el municipio se han detectado 15 tomas clandestinas en el último año y fueron halladas dos cisternas donde se almacenaban grandes cantidades de gasolina robada.

El edil afirmó que el mayor problema es en la junta auxiliar Barrio Independencia y en la colonia Villa Nueva donde se tiene el problema.

El alcalde aseguró que hay nueve municipios más de la zona de Acatzingo donde hay robo de gasolina.

No basta que el edil acuse públicamente, sino que acuda a la autoridad ministerial y presente la denuncia y las pruebas.

Él le puso nombre a las localidades de Acatzingo y hasta los de los ciudadanos que a decir de él ordeñan los ductos.

El problema está desde los presidentes auxiliares y municipales. Los militares hacen supervisiones por ductos, pero no son suficientes para evitar el robo de miles de litros de gasolina todos los días.

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