Golpe bajo

Producen empresas contaminantes que causan la muerte

Los líderes de las cámaras empresariales juran que no contaminan el río Atoyac, que las compañías afiliadas cumplen con las normas ambientales.

Medidas como las del pasado 25 de febrero, cuando la Profepa y Cofepris clausuraron nueve empresas consideradas “altamente contaminantes” de Puebla y Tlaxcala por la descarga de residuos peligrosos, dicen lo contrario.

Pobladores de localidades de los dos estados desmienten también a los empresarios.

Los habitantes comentan a Milenio Puebla que las industrias tienen sus días y horarios establecidos para la descarga de contaminantes al torrente.

Inspectores de dependencias ambientales supervisan entre semana y durante el día distintos tramos del río.

Las industrias descargan las aguas altamente contaminadas por las noches y los fines de semana, para no ser captadas infraganti.

Greenpeace reconoce que las autoridades gastan millones de pesos en los programas de saneamiento mientras las industrias, por falta de control, siguen descargando contaminantes al río.

Las industrias arrojan metales pesados como el cadmio, plomo y cromo.

La organización ambientalista advierte que el cadmio produce neumonitis, edema pulmonar e incluso la muerte, además de enfermedades obstructivas pulmonares crónicas, bronquitis crónica y pérdida de funcionalidad de los riñones; hipertensión y alteraciones óseas (osteomalacia, osteoporosis y dolor óseo).

El cromo causa lesiones renales, así como ulceración y perforación del tabique nasal. El plomo produce efectos sobre el sistema nervioso central (parestesia, dolor y debilidad muscular), reducción de conciencia, coma y muerte; secuelas como retraso mental, convulsiones y atrofia óptica; esterilidad y muerte neonatal.

Greenpeace plantea que no son suficientes las plantas de tratamiento para sanear el río Atoyac, sino controlar a la industria el uso de las sustancias más tóxicas y persistentes y más adelante, prohibir su uso.

Hay quienes justifican que no es responsabilidad de la federación la contaminación del torrente, sino de los ayuntamientos.

Está claro que los ayuntamientos cobran ‘mordidas’ para autorizar permisos, pero no tienen la capacidad de las dependencias federales para evaluar el nivel de los contaminantes. Entonces ¿Cuál es la función de la Semarnat, Conagua y Profepa?

tirzoivan@gmail.com