Golpe bajo

Policías de jeans

Hacen las funciones de un policía, efectúan jornadas de trabajo, vigilan en la medida de sus posibilidades y de las herramientas para cumplir con las órdenes de los mandos.

A diferencia de muchos efectivos que laboran como vigilantes por no encontrar empleo en otra cosa, ellos decidieron estudiar una carrera policial.

Unos ya se formaron y otros están en proceso de hacerlo en la Academia de Policía. Trabajan como si fueran policías, hacen recorridos por calles de la ciudad o de localidades.

La vestimenta no es la que los ciudadanos conocen del típico policía. Ellos van de jeans y con una playera polo, blanca o azul.

No llevan chalecos antibalas y solo cargan un tolete.

Aunque reconocen que están cumpliendo con un servicio social, no ven suficientes las medidas para protegerse.

Los jeans y las playeras no tienen escudos de alguna corporación policiaca, ni tampoco hay un mensaje que especifique que son pasantes de vigilante.

Es lo que viven jóvenes formados en la Academia de Policía, quienes el pasado miércoles buscaron acercamientos con jefes de seguridad para pedir un pago por lo que hacen.

Ellos necesitan llevar dinero a sus casas, no pueden seguir trabajando de gratis.

Quienes también muestran malestar son policías estatales que siguen en espera del pago de sus bonos correspondientes a los últimos cuatro meses del año 2014.

El de septiembre ya lo dan por perdido, pero no los de octubre, noviembre y diciembre.

El bono es superior a los 600 pesos mensuales por policía, que esperaron para hacer frente a los gastos de diciembre y enero.

Uniformados, quienes se dirigieron a este reportero, dieron a conocer que no quieren verse como alborotadores, ni quieren afectar los esquemas de seguridad en la entidad. Buscan arreglos en buenos términos con la Secretaría de Seguridad a cargo de Facundo Rosas.

Aunque de no conseguir en estos días el pago de los bonos pendientes del año anterior, estarán haciendo protestas la semana siguiente, aún cuando se dicen amenazados por un mando de apellido Estrada.

Las justificaciones que han escuchado para no recibir los bonos, es que depende de varios factores, como es la aprobación de las pruebas de confianza. Los que no fueron despedidos en los últimos meses, es porque sí las pasaron.

Y señalan que hay un mando de apellidos Palma Salazar que reprobó los exámenes de control y confianza y a pesar de no ser confiable para las actividades de seguridad, sigue al frente en su cargo.

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