Golpe bajo

Marinistas jubilados asomarán la cabeza en 2015

El regreso de Mario Marín Torres a la vida interna del PRI en Puebla revivió las ilusiones políticas de priistas que ya se sentían jubilados y pensionados.

Fuentes partidistas cuentan que en los municipios más poblados del estado tienen detectados a priistas que han tenido participación como alcaldes, dirigentes municipales, diputados locales y federales, que se alistan a pelear posiciones en el partido.

Tan pronto apareció Marín Torres al lado de Isabel Allende, como nueva líder estatal del PRI, priistas desempolvaron sus ilusiones.

De entrada están pendientes de cuando venga la renovación de los comités municipales, para postularse como líderes partidistas o impulsar a sus más cercanos amigos, compadres o colaboradores.

En algunos casos, hay priistas que tienen esperanzas de volver a participar en una elección constitucional.

Hay otros que prefieren impulsar a sus hijas e hijos que ahora son jóvenes, para que se forjen en el ambiente político. Para eso buscan tener el control o peso en las dirigencias municipales.

Los marinistas estaban si no rezagados, aislados, porque no estaba su líder moral.

Pero ahora que el ex gobernador se pasea en Puebla y que él tiene peso sobre las decisiones de Isabel Allende, se siente seguros de volver.

En el 2015 asomarán la cabeza los viejos marinistas, que tuvieron poder en sus municipios o sus distritos en el sexenio pasado.

Todos ellos se sumarán a los ex colaboradores de Mario Marín, que serán incorporados a las diferentes carteras de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, y que obtendrán candidaturas el próximo año.

Los marinistas en los municipios estaban como apestados, nadie los tomaba en cuenta en elecciones pasadas, tras la derrota contundente del PRI en 2010.

Tampoco existe la certeza de que vuelvan a ser los grandes cuadros, pero están dispuestos a pelear a los grupos internos, al sentirse respaldados por Marín.

Aún cuando estarán de vuelta en la vida interna del Revolucionario Institucional, nadie garantiza que su partido gane las próximas elecciones en sus demarcaciones, porque para eso falta que cedan los grupos contrarios.