Golpe bajo

Imposibilitados los delegados federales

Desde el inicio de la administración del presidente de México, Enrique Peña Nieto, priistas de varios estados, uno es Puebla, han presionado al mandatario para reformar la Ley de Servicio Profesional de Carrera, aprobada en el sexenio de Vicente Fox Quesada.
Su objetivo es tener margen de maniobra para meter a su gente a trabajar en las delegaciones federales. Trece meses ya pasaron del inicio del nuevo gobierno y sus peticiones no han tenido eco en la Presidencia, ni en el Congreso de la Unión.
Los priistas quieren colaboradores del mismo color de ellos. Quisieran tricolores en sus oficinas, pero están rodeados de azules. Son panistas que gracias a la Ley de Servicio Profesional de Carrera no pueden ser despedidos. Tienen una base, por así decirlo.
Los delegados cuando tomaron posesión se encontraron que ya había directores que no pueden ser removidos o cambiados a otras áreas.
Muchos colaboradores a los que prometieron darles empleo, no pudieron ser contratados. Algunos que se atrevieron a meter a sus allegados, solo han causado duplicidad de funciones.
Como sucede en las áreas de Comunicación Social de algunas delegaciones que cuando hacen una invitación o envían comunicados a medios de información, lo hacen en dos ocasiones. Primero lo hace el empleado contratado por el delegado y luego el funcionario que viene trabajando desde los sexenios de Vicente Fox o Felipe Calderón, y viceversa.
Así ha pasado en Sagarpa o en el IMSS, que primero llega un boletín y luego otro, de una cuenta distinta de correo electrónico.
Los priistas se sienten espiados en cada movimiento que hacen.
La Ley de Servicio Profesional fue una estrategia en su momento del gobierno de Fox, para que sus militantes se quedaran en cargos importantes en dependencias y delegaciones de todo el país.
Desde el 2003 que fue aprobada esa Ley, panistas fueron certificados para permanecer dentro de la administración pública federal como directores y adjuntos.
Los priistas seguirán con las presiones para reformar esa Ley. Pero se observa difícil, porque los gobiernos panistas la planearon muy bien, para cuando Acción Nacional ya no gobernara el país, sus militantes sigan cobrando como burócratas.