Golpe bajo

Escenario 2016-2018

Suponer al ex gobernador Melquiades Morales operando en contra del PRI poblano, tal vez no sea algo novedoso. Del político se difundieron gran cantidad de comentarios en el 2010, que si traicionó o no al tricolor en la elección por la gubernatura, esa que por vez primera perdió en siete décadas.

En el juego de las estrategias de la política poblana, mucho se habla de cuáles para el 2016 y quiénes para el 2018. En el PAN hay militantes, de aquellos afiliados en los últimos cinco años, que adelantan que el ‘tapado’ del grupo en el poder es David Villanueva Lomelí, titular de la Auditoría Superior del Estado.

Villanueva, más conocido por ser el yerno de Melquiades Morales, hace unas semanas aseguró que no buscará la mini gubernatura en el 2016.

Los panistas simpatizantes con el grupo en el poder comentan que la estrategia es mantenerlo fuera de los jaloneos políticos, para no quemarlo y para cuidarlo como un perfil ciudadano, que vaya en una mega alianza encabezada por el PAN para  la gubernatura en el 2018.

Los neopanistas se sienten con la certeza de que los viejos militantes no podrán hacerse de esa candidatura para el 2018, aún cuando perciben que la carta fuerte de ellos será el ex edil capitalino Eduardo Rivera.

En un supuesto de que las cosas le favorezcan a Villanueva, ¿acaso el suegro dudará en apoyarlo o se dirá priista de hueso colorado?

En ese juego de estrategias, se habla de que el diputado local Jorge Aguilar Chedraui será el relevo de Antonio Gali en la alcaldía de Puebla, y que ese trámite se concretará el próximo año en el Congreso.

Hoy son bocetos políticos, mañana puede haber otros. Ya lo vimos con el ex “candidato guapo” José Cabalán Macari y con Mario Rincón que, hasta hace unos meses, eran considerados perfiles importantes para la mini gubernatura y que, dadas sus derrotas en la elección de junio pasado, por el PAN, quedaron descartados para contender el próximo año.

En el PAN y el PRI, los partidos con más fuerza en estos momentos en Puebla, no planean el 2016 sin concebir la elección de 2018.

En el PAN y PRI no pueden menospreciar a Morena, no para el 2016 que es una elección local, sino para el 2018 que se homologará la elección presidencial en México con la gubernatura de Puebla.

tirzoivan@gmail.com