Golpe bajo

Endeudan alcaldes a sus municipios

Con la novedad de que presidentes municipales del estado de Puebla aumentaron la deuda de sus ayuntamientos por un monto de 269.9 millones de pesos en el primer año de su administración.

Una justificación congruente deberán tener los alcaldes para contratar préstamos. Con eso de que hay ediles que toman recursos públicos para hacer ‘obras fantasma’, como sucede con Gerardo Rosas Cázares, alcalde de Tlapanalá, quien fue denunciado penalmente por su Cabildo.

En la averiguación previa 1675/2015/SUR, tramitada en la Procuraduría General de la República, los regidores exponen que hay obras por más del millón de pesos, que no fueron hechas, pero que el edil Rosas facturó con recursos federales y reportó como ejecutadas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informa que antes de iniciar las gestiones de los actuales ediles, la deuda pública de los ayuntamientos del estado de Puebla sumaba un total de 628.1 millones de pesos.

Para marzo de 2015, el monto de la deuda acumuló la cantidad de 833.8 millones de pesos de 20 municipios poblanos; esta incrementó 47.8 %.

La deuda de los ayuntamientos está distribuida en 590.7 millones con la banca múltiple y 243.1 millones con la banca de desarrollo.

Los municipios con adeudos a la banca de desarrollo son: Coxcatlán 20.9 millones, Coyomeapan 37.4 millones, Chiautempan 1.3, Cuetzalan 14.1, Cuautempan 1.3, Chiautla 5.1, Chichiquila 49.6, Francisco Z Mena .7, Huauchinango 29, Libres 0.8, San Gregorio Atzompa 2.3.

Además de San Matías Tlalancaleca 2, San Pedro Cholula 1.3, Santiago Miahuatlán 1.7, Tehuacán 24.9, Tepatlaxco 3.2, Tlacuilotepec 6.5 y Zacatlán 30.1 millones.

Con la banca múltiple son: Puebla con 563.9 millones y Xicotepec 26.7 millones de pesos.

Los municipios tienen aprobada una línea de crédito para solicitar préstamos y pagarlos antes de que concluyan sus gestiones, en el año 2018.

El Congreso del Estado, la Auditoría Superior del Estado y la Auditoría Superior de la Federación no deben echar en saco roto los señalamientos de Tlapanalá, con las ‘obras fantasma’.

Valdría la pena conocer si eran necesarios los financiamientos, porque hay alcaldes que se mueven en camionetas de lujo, cuando los recursos para esas unidades pudieron invertirse en infraestructura pública.

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