Golpe bajo

Caso Canoa llega a CNDH, secuela de Aréchiga

¡Buenos días profesor! Es la frase que todo académico del SNTE quiere escuchar en coro de sus bien portados alumnos al entrar a su salón de clases

Puebla no es un salón, es la cuarta ciudad más poblada del país, donde las cosas no se resuelven con buenas intenciones, ni poniendo estrellitas en la frente.

Los hijos del edil de la junta auxiliar de San Miguel Canoa, Raúl Pérez Velázquez, estuvieron ayer en la Comisión Nacional de Derechos Humanos para presentar una queja por considerar que la detención de su padre es una violación a sus garantías individuales, porque contaba con un amparo.

Aún cuando el asunto no implica por el momento a la autoridad municipal, sino a la ministerial, hubiera podido evitarse si el responsable de la gobernabilidad en la ciudad hubiera aplicado desde hace unos meses algo que se llama: diálogo.

De la queja ante la CNDH ya lo politizaron diputados del PRD que ayer mismo informaron que lo llevarán a discusión en San Lázaro.

Guillermo Aréchiga, titular de la Secretaría de Gobernación Municipal, se estrenó desde su nombramiento con errores que hoy dejan secuelas.

Cómo olvidar ese 6 de marzo cuando el edil Antonio Gali llegó a San Miguel Canoa, donde tenía programado quedarse tres días para encabezar jornadas ciudadanas, y que en instantes abandonó el lugar por una protesta de habitantes.

¿Quién debió medir el clima social y detectar los grupos antagónicos? ¿Quién debió generar las condiciones para la visita del edil?

Sí es él, Guillermo Aréchiga.

En octubre el presidente de Canoa anunció en medios, su idea de formar una policía comunitaria. Luego vinieron protestas de habitantes en contra del edil subalterno.

¿Quién debió poner orden en Canoa?

Otra vez, Guillermo Aréchiga.

Hace dos días informó que ya está en busca del suplente de Raúl Pérez Velázquez, para que tome posesión en Canoa, toda vez que a Raúl le dictaron auto de formal prisión.

Anunció una medida no consultada con los grupos políticos y sociales en la localidad, y que de inmediato vino la respuesta de personas ligadas al PRI que no aceptarán al nuevo presidente auxiliar.

Y a eso hay que añadir un sinfín de fallas, como el tema de los ambulantes, que cada vez son más los que ocupan las calles del Centro Histórico. Aparte de los que el funcionario dio trabajo en la informalidad en colonias populares con su programa de “mercados rodantes”.

¿Qué más falta?