Laguna Yo Te Quiero

Entender la historia y sus personajes

La semana pasada en este espacio les contamos sobre lo que ha sido el resto del camino de Laguna Yo Te Quiero Limpia: la mesa redonda con especialistas e involucrados en el tema del manejo integral de residuos sólidos urbanos. A partir de este ejercicio, hemos comenzado a trabajar en la conformación de una propuesta que abarque, de forma integral y multidisciplinaria, los mecanismos y rutas críticas de acción para enfrentar sobre todo el tema del escombro en lotes baldíos.
Hoy hemos logrado identificar que en la Laguna hay entre 15 y 20 millones de toneladas de escombro depositado en zonas no autorizadas y sin control alguno.  Además, hemos comenzado a desglosar la historia en diversos aristas: quiénes son sus personajes, cuáles son los escenarios, cuáles las tramas y cuáles los posibles desenlaces. Hoy comenzaremos por compartir lo que, desde la perspectiva de LYTQ, debe ser el primer panorama por aclarar y compartir: los personajes. Para combatir un problema de esta magnitud, sabemos que el primer paso es que todos comprendamos el rol que nos toca jugar y el grado de injerencia que cada uno tiene.
Respecto al manejo de residuos sólidos, encontramos personajes esenciales como: autoridades –sobre todo municipales, pero con involucramiento incluso internacional-, empresarios, unidades productivas en torno al desecho de escombro y ciudadanía en general. Veamos uno a uno: el trabajo de la autoridad local ha sido por años protagónico y, nos atrevemos a decir, grandemente responsable de que hoy esos casi 20 millones de toneladas estén ahí a partir de la omisión; la ausencia de una reglamentación y mecanismo de sanciones que castiguen a quien deposite escombro en lugares no autorizados ha sido la puerta que, de par en par, ha dejado entrar al proceso natural de la construcción factores como lotes baldíos como depósitos públicos, carromateros como un sector productivo o desechos clandestinos como parte de las economías de muchas empresas. El rol de la autoridad, en su aspecto más urgente es uno: generar una reglamentación específica al respecto y un sistema de sanciones a su incumplimiento todo como parte de un entendimiento de lo público como el bien que más vale cuidar. Por su parte, es evidente que no pocas empresas han encontrado en el desecho no regulado de sus residuos una forma inherente a sus economías bajo una total irresponsabilidad y falta de sentido sobre el valor de los espacios públicos. En este aspecto, los cientos de terrenos en la región cuyos dueños no han delimitado su acceso con bardas o mallas perimetrales, son vistos también como parte de la corresponsabilidad.
Finalmente, es evidente una cultura sobre el entender de los espacios públicos y el aprovechamiento de éstos para fines particulares que nos involucra a todos. Mientras cada lagunero piense que depositar su basura particular en espacios que son de todos, nos tocará un poco – o mucho- del peso de esta responsabilidad.
Así pues, seguimos trabajando en comprender el complejo fenómeno de la contaminación urbana y, en función de ello, considerar la propuesta que entregaremos a los tres alcaldes a nombre de la sociedad civil lagunera.



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