Espíritu empresarial

¿Cualquiera puede administrar?

Hace años proyectaron en película la historia de un roedor excepcional que se salía del promedio de sus congéneres pues aparte de que hablaba, le gustaba la cocina. Ratatouille de Pixar, ganó entre otros premios, un Óscar a la mejor película en 2008 y entre los actores del doblaje mexicano está don Jorge Arvizu, Héctor Bonilla y el vampiro Germán Robles.

Una de las lecciones de vida que da, entre otras, es la frase del chef Anton Ego de: “Cualquiera puede cocinar”, entendiendo que con tener el gusto por hacer las cosas, observar lo que requiere para hacerlo, tener creatividad y deseo de experimentar cosas nuevas, aprender del que sabe del negocio para mejorar ciertas habilidades que la persona tiene y una actitud a costa de todo y contra todo, se pueden preparar exquisitos platillos.

Esa frase la replanteo en este espacio destinado a temas administrativos y de empresas y pregunto a mis sesudos lectores: ¿Cualquiera puede administrar?

Le pido se remonte a su experiencia laboral y recuerde a su jefe, gerente, coordinador o dueño de la empresa donde está, o ha estado: ¿ese administrador sabía cómo motivar al personal?, ¿este líder tenía la información adecuada y precisa para planear el futuro de la empresa?, ¿los resultados en dinero se multiplicaron en forma exponencial en la gestión en turno de esta persona?, ¿los problemas se redujeron a la mínima expresión en ese lapso de tiempo que él o ella estaba al frente del departamento o negocio?, ¿las oportunidades de crecimiento de esa organización se quintuplicaron mientras estuvo ese jefe?

Tal vez (y sólo remotamente tal vez) NO se necesita “estudiar” la carrera de Administración de Empresas para estar al frente de un negocio y que este crezca y se desarrolle. Sabemos de muchas personas sin preparación profesional que han salido adelante poniendo un changarro y con su visión y trabajo lo han hecho fuerte y próspero.

Pero lo que en definitiva sí se requiere para administrar es poseer las características del personaje de Remy (la rata que cocina): la inconformidad con el status quo, el gusto por la cocina y sus aditamentos, la pasión por aprovechar sus talentos innatos, el deseo de crear y experimentar nuevas cosas para ser y hacer mejor la comida y claro está: el deseo de salir adelante.