Espíritu empresarial

La pasión negociada en las empresas

Ya terminó el Mundial de Futbol en Brasil; anteriormente, en este mismo espacio se comentó el hecho de que muchos negocios aprovecharían esa efervescencia pambolera para atraer clientes y rentabilidad. Varias empresas tuvieron considerables ingresos cuando la selección nacional jugaba, desde restaurantes, tiendas de conveniencia y hasta el cine participó de esa fiebre deportiva.

El futbol es el deporte más popular y evidentemente también es un magno negocio, al ser unevento de carácter mundial, la simpatía de la mayoría de la sociedad claro que era para el equipo comandado por el ex atlantista Herrera.La selección es un producto jugoso y también una afinidad que tiene la población de México; el deseo de ganar y superar al rival, el sacar la alegría reprimida, convivir y hacer relajo, es una característica de nuestro pueblo bueno; la selección por ende, reúne a las grandes masas que vivieron pegadas a las pantallas de televisión, la computadora, la lap top y hasta del celular.

Muchas empresas privadas decidieron facilitar a sus clientes, proveedores y empleados, el poder ver los partidos de la selección nacional, convirtiéndose en parte de la enajenación deportiva.¿Y está bien destinar parte del tiempo en que el trabajador debe laboral para producir un producto o servicio, para ver un partido de futbol?Desde el punto de vista de la Administración, se debió haber pactado con los trabajadores; ya que todo líder debe procurar sacar el trabajo para el que se contrató al personal, pero sin dejar de atender sus inquietudes de tipo social, como este evento deportivo.Ya que son dos horas en que la economía se aletargó, o de plano se detuvo.Cuando jugó México, no había mucho movimiento en los negocios fuera de los giros arriba mencionados, por lo que técnicamente, el patrón pagó ese tiempo “de gorra”.

El buen administrador, prevé dicha situación y lo negocia antes con su personal: “¿Quieren que veamos el partido?, ¿qué les parece si empezamos una hora antes la jornada y nos vamos una después?”. Sería lo más justo para el negocio ya que no desatendía sus labores, y también para el trabajador, pues tenía el permiso de organizar el festejo pre y post partido, invitando de hecho a  clientes o proveedores. Maravillosa negociación.