Espíritu empresarial

El negocio de su salud

La salud se define como un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia y es uno de los derechos que tenemos como personas. Aunque el Estado deba proveer ese servicio vital, es obvio que como persona adulta y responsable debo procurar cuidar ese valioso tesoro, más que depender de un externo para lograrlo.

Cuando se es joven, dependiendo del medio y la educación en que se desarrolle, la persona adquirirá costumbres o hábitos que le marquen su vida adulta en el aspecto religioso, laboral y por supuesto en su salud.

¿Cuál es la realidad del México en que vivimos con respecto a la salud? Según un estudio reciente presentado por el General Mondragón y Kalb, en promedio los jóvenes entran al mundo del alcoholismo a los 12 años; seguimos entre los primeros lugares de obesidad infantil además de que el sedentarismo ataca a gran parte de la población. Las estadísticas nos indican que la gente en general no cuida su salud. Las empresas al estar enteradas de esta información, pronto procuran ofrecer los satisfactores para tales males y por supuesto, la mayoría de ellas tener una utilidad al hacer la venta.

¿Cuida usted su peso?, ¿Hace ejercicios regularmente?, ¿Vigila lo que come o bebe?, ¿Modera su alimentación?, ¿Duerme las horas que debe para reponer sus fuerzas?, ¿Visita al dentista, oftalmólogo y demás galenos especialistas de nuestra anatomía? Si la mayoría de las respuestas anteriores son sí, usted posee una salud adecuada que lo proveerá de bienestar por algunos años a futuro.

Lo invito a que cambie el paradigma de la salud y que la vea como un gran negocio suyo al que le tiene que invertir tiempo, esfuerzo y, por supuesto, dinero.

Hay que ver lo que se “paga” en relación con la salud como una inversión a largo plazo, ya que si como persona no cuidamos de nuestro cuerpo, más tarde que temprano éste resentirá los eventuales excesos o descuidos y  haremos más erogaciones económicas y evidentemente más menoscabo de nuestro bienestar y más mermado el bolsillo.

Lo mismo debe pasar en las empresas, ya que para que haya una salud laboral, debemos invertir en estar capacitados, esforzarse en formar mejores hábitos entre el personal para que puedan resolver problemas y aspirar a más eficiencia.