Espíritu empresarial

Se mide lo que se quiere

Estimado lector, le haré unos cuestionamientos para que los responda mentalmente: ¿Qué “tanto” ama usted a su pareja? ¿Cómo “mide” el valor de la amistad? ¿Cuánto “pesa” su cariño a la empresa donde trabaja, o lo que siente por sus padres? ¿Qué “calificación” le pone a su autoestima? ¿Cuánto “vale” su salud?Estas dudas, aunque subjetivas para cada uno de nosotros, tienen una connotación concreta, pues los resultados reflejarían números que nos sirven para medir tal o cuál factor.

Estas preguntas las hemos hecho en la vida familiar: ¿tenía su padre la costumbre de medirlo en una pared cuando era un niño, y después comparaba esa línea tiempo después, o la contrastaba con la de sus hermanos? Conforme vamos creciendo como personas, nuestros padres tiene el registro de nuestros progresos: ¿qué talla hemos crecido de un tiempo determinado a otro? ¿cuántos dientes se nos han caído? ¿qué nivel de estudios tienen los hijos? ¿de qué sexo son los integrantes de la familia? ¿a qué tipo de enfermedad somos propensos o de qué padecimiento han fallecido nuestros parientes más cercanos?Vemos entonces que el registro de varios aspectos se hacen de manera natural y lógica en nuestra vida familiar y tomamos decisiones: Si el niño no crece como “debería”, tal vez empezar a corregir su alimentación o hábitos; o si hay propensión a alguna enfermedad específica, comenzar a cuidar a las nuevas generaciones para evitar hasta donde sea posible, que lo sufran… o erradicarla.

En los bancos, los hospitales y demás negocios, ¿qué se evalúa? ¿cuáles son los datos que como empresa debo generar para tomar decisiones? Claro que me interesa la satisfacción de mis clientes, para saber objetivamente si mi producto o servicio les es útil.

Calculo y comparo el margen de ganancias, ventas, pérdidas, costos, gastos y hasta desperdicios entre un periodo y otro, para corregir fallas en caso de que las haya.

También como negocio requiero calificar al empleado en su actuar profesional, en la manera como resuelve problemas (o los genera), en sus horas de capacitación, en su nivel de estudios, en sus aportaciones al mejoramiento de la empresa, etcétera.

Le aconsejo que si no tiene esos datos los registre, pues como en la administración y la vida, se mide lo que se quiere.