Espíritu empresarial

2017: el gasolinazo

En plenas vacaciones decembrinas escolares nos enteramos que a partir de enero viene un aumento en el precio de la gasolina.

Esta alza repercute, les guste a las autoridades o no, en los negocios y por ende a  los particulares como usted y como yo; de hecho, en varios estados ha habido protestas por dicho incremento: las redes sociales exigen que no suba el precio, y el gobierno dice que es “estratégico” y que los beneficios se verán a largo plazo.

Aparte está el del incremento en la luz, gas y diésel; estas decisiones afectan a las empresas, para empezar las del transporte, pues sus costos de operación suben y por ende los precios de sus productos o servicios: economía elemental.

En esta zona sur ya se habla del aumento inminente del pasaje de transporte público a 10 pesos “en este mes”; las empresas transportistas que trasladan los productos de un lugar a otro, también deberán ajustar sus tarifas… y subirle el precio.

Esta escalada de eventos se conoce como círculo vicioso, pues parecieran no tener fin; esto aunado con el incremento en la tasa de interés, vislumbra no sólo una cuesta de enero, sino más bien, un precipicio ineludible que hará perecer a los negocios no tan fuertes financieramente y que generará más desempleo.

¿Qué deben hacer las empresas? Sobrevivir, ajustando lo que se deba ajustar en los costos de operación, si se requiere prescindir de algún trabajador, tomar la decisión correcta de deshacerse del menos productivo y tratar de conservar a sus clientes, fortaleciendo los lazos que se tengan con ellos, para que sientan que esos ajustes los afectan lo menos posible.

Ahora más que nunca, se requiere de un liderazgo adecuado que lleve a buen término este 2017 que parece convulso, pero se han vivido otras épocas difíciles y sí se ha podido, con inteligencia, personal competente y comprometido y con un buen líder, se podrá sobrevivir y ¿por qué no? Crecer.

Les deseo feliz 2017 y que a las empresas y a su personal, les vaya de maravilla.